Recurso de casación rechazado.
Independiente de la veracidad de las expresiones, éstas no pueden ser impertinentes y ofensivas, resuelve el Tribunal Supremo de España.
La esencia del delito de injurias no está en la corteza de los vocablos sino en la intención de quien los profiere.

La esencia del delito de injurias no está en la corteza de los vocablos sino en la intención de quien los profiere . . .


