En reciente informe
ONU advierte que casi el 80% de las comunidades más pobres habita en zonas vulnerables al cambio climático
Estimó que unas 887 millones de personas vive en regiones afectadas por fenómenos climáticos extremos. El documento señala que estas comunidades, concentradas en zonas áridas o semiáridas, enfrentan mayores riesgos de inundaciones, sequías y calor intenso. La ONU insta a fortalecer las políticas de adaptación climática, garantizar financiamiento para las comunidades vulnerables y proteger los derechos humanos ante una creciente amenaza ambiental.

Un reciente informe del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) advierte que cerca del 80% de las personas en situación de pobreza extrema, aproximadamente 887 millones de individuos, habita en regiones donde los riesgos climáticos, como el calor extremo, las inundaciones y las sequías, son cada vez más frecuentes. El documento resalta que esta coincidencia entre vulnerabilidad económica y exposición ambiental acentúa las brechas de desarrollo a nivel global.
De acuerdo con el informe, la mayoría de estas poblaciones se ubica en zonas áridas, semiáridas o subhúmedas secas, que abarcan alrededor del 40% del territorio terrestre del planeta. En estos lugares, la degradación ambiental y las limitaciones de acceso a servicios básicos aumentan la exposición a los impactos del cambio climático.
El estudio también señala que las desigualdades estructurales agravan la vulnerabilidad, ya que muchas comunidades pobres residen en terrenos de alto riesgo, como llanuras inundables o laderas erosionadas, debido a la falta de alternativas habitacionales seguras. Esta situación repercute directamente en su bienestar económico y social, al destinar una mayor proporción de ingresos a la reparación de viviendas o a la recuperación tras desastres naturales.
El documento subraya que los efectos del cambio climático se manifiestan en distintos niveles: pérdida de cultivos, inseguridad alimentaria, escasez de agua, y aumento de enfermedades relacionadas con el calor y la contaminación. A su vez, la falta de acceso a créditos, seguros y redes de protección social limita la capacidad de recuperación de las comunidades afectadas.
La ONU plantea que la adaptación climática debe integrarse como un componente esencial del desarrollo sostenible, y no tratarse como una medida aislada. En esa línea, recomienda ampliar la financiación internacional destinada a la adaptación, priorizar las inversiones en infraestructura resiliente y fortalecer los sistemas de alerta temprana y planificación territorial.
El informe recuerda que cada incremento adicional de temperatura global amplifica los fenómenos extremos y aumenta los riesgos para las comunidades más expuestas. Según el Informe de Síntesis sobre Cambio Climático 2023 del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente y del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), las poblaciones vulnerables enfrentarán impactos severos incluso bajo escenarios de calentamiento moderado.
Por último, organismos de derechos humanos de la ONU han reiterado que el cambio climático representa una amenaza significativa para la estabilidad social y el bienestar de los países con menores recursos. La Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos ha insistido en la necesidad de proteger a los defensores ambientales y de garantizar políticas que vinculen la acción climática con la salvaguarda de los derechos fundamentales.
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