Violan derechos humanos
Informe de la ONU denuncia abusos sistemáticos cometidos por fuerzas de seguridad de Venezuela
El texto analiza la actuación de fuerzas de seguridad venezolanas en distintos ciclos de protesta y conflictividad política. El documento examina detenciones, operativos de control y el uso de marcos legales especiales, situando estos hechos en una continuidad institucional que abarca más de una década. Asimismo, aborda el rol del sistema judicial, las condiciones de detención y el impacto de las políticas estatales sobre la oposición y la sociedad civil.

Investigadores designados por las Naciones Unidas dieron a conocer un informe en el que se analizan actuaciones atribuidas a la Guardia Nacional Bolivariana de Venezuela a lo largo de la última década. El documento aborda intervenciones de este cuerpo de seguridad en manifestaciones públicas y acciones dirigidas a sectores de la oposición política, en distintos momentos de tensión institucional.
El reporte se difunde en un contexto de mayor atención internacional sobre Venezuela, tras los acontecimientos posteriores a las elecciones presidenciales celebradas en julio de 2024. Durante ese período se registraron protestas en varias ciudades del país, motivadas por cuestionamientos al resultado electoral. Las autoridades desplegaron operativos de control del orden público que incluyeron detenciones y medidas de vigilancia reforzada.
De acuerdo con información recopilada por organizaciones de derechos humanos, en las semanas posteriores a las protestas se contabilizaron decenas de fallecimientos y un número elevado de personas detenidas. Estas acciones fueron acompañadas por procedimientos de seguridad de gran escala, con participación destacada de la Guardia Nacional Bolivariana y otros organismos del Estado.
El informe hace referencia a operativos realizados tras los comicios, conocidos oficialmente como “Operación Tun Tun”, en los que se efectuaron arrestos de activistas, dirigentes comunitarios y miembros de partidos políticos. En varios casos, las detenciones se efectuaron bajo acusaciones vinculadas a delitos de terrorismo o incitación, con traslados a tribunales especializados y restricciones en el acceso a defensa legal durante los primeros días de custodia.
Los investigadores también documentan situaciones que involucraron a personas menores de edad detenidas en el contexto de las protestas, así como denuncias de presiones durante interrogatorios. Asimismo, se señala que familiares de personas arrestadas reportaron visitas y contactos reiterados por parte de agentes de seguridad en sus domicilios.
Según la Misión Internacional Independiente de Determinación de los Hechos, los métodos descritos en el informe no corresponden a hechos aislados. El documento sitúa su origen en las protestas de 2014, cuando manifestaciones relacionadas con la situación económica y procesos electorales derivaron en operativos de seguridad con detenciones masivas. Episodios posteriores, registrados en 2017 y 2019, habrían consolidado prácticas similares en el marco de manifestaciones y crisis políticas.
El análisis incluye observaciones sobre el funcionamiento del sistema judicial venezolano, indicando que las investigaciones internas sobre actuaciones de fuerzas de seguridad han sido limitadas. De acuerdo con el informe, esta situación ha incidido en la persistencia de determinadas prácticas a lo largo del tiempo.
El reporte también aborda las condiciones del sistema penitenciario y de los centros de detención preventiva. Hasta 2024, estos espacios presentaban altos niveles de hacinamiento y carencias en servicios básicos, atención médica y alimentación. En este contexto, se registraron fallecimientos asociados a enfermedades y desnutrición, así como denuncias de abusos contra mujeres privadas de libertad.
En paralelo, el documento examina el marco normativo que regula la actividad de organizaciones de la sociedad civil y medios de comunicación. Se mencionan restricciones derivadas de la aplicación de la Ley Constitucional contra el Odio y de nuevas disposiciones que amplían la facultad del Estado para supervisar o disolver organizaciones no gubernamentales.
La Misión de la ONU subraya que los hechos observados tras las elecciones de 2024 se inscriben en un patrón previamente identificado desde 2014. En su evaluación, este contexto se ve reflejado en indicadores internacionales sobre institucionalidad y funcionamiento del Estado de Derecho, donde Venezuela figura en posiciones rezagadas.
En octubre, el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas decidió prorrogar el mandato de la Misión Internacional Independiente de Determinación de los Hechos, pese a que las autoridades venezolanas no han autorizado su ingreso al país. El informe continuará siendo presentado ante instancias internacionales como parte de los mecanismos de seguimiento establecidos por la organización.
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