Una educación sin elección
Los problemas que hoy nos plantea la educación y las políticas públicas, más que preocuparse de un proceso de elevación cultural, suscitan la segmentación y acrecientan aún más la brecha social en términos de calidad y equidad.

Hablar de educación hoy en día se torna un tanto complejo desde los significados que le atribuye cada sujeto, así como también en sus fines relacionados con la formación y adquisición de herramientas en la vida. Para algunos, la educación es un proceso que deja a las familias sin la posibilidad de elegir el contexto en el cual pretenden o quieren que se desarrollen sus hijos, adosándose a una ley que pretende ser justa, pero que quizás deja de lado aquella libertad.
Los problemas que hoy nos plantea la educación y las políticas públicas, más que preocuparse de un proceso de elevación cultural, suscitan la segmentación y acrecientan aún más la brecha social en términos de calidad y equidad. Lo anterior hace referencia a la forma en que se centra esta etapa y, principalmente, la figura antagónica de la escuela al interior de un sistema social cada día más descontento.
¿Realmente las familias se han quedado sin la posibilidad de elección en términos de la educación que pretenden para sus hijos? Esta interrogante es difícil de dilucidar, pero evidentemente existe un descontento. Sumado a ello, la palabra inclusión nos lleva a una segregación y discriminación al momento en que estos grupos buscan formar a sus descendientes.
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