Opinión.
El Salvador: La muerte de la democracia, por Rafael Rodríguez
La Asamblea Legislativa de El Salvador, dominada por el oficialismo, aprobó de manera exprés una reforma constitucional que habilita la reelección presidencial indefinida y debilita principios fundamentales del sistema democrático, consolidando un giro autoritario en favor de Nayib Bukele.

La Asamblea Legislativa (unicameral) de El Salvador, dominada por el partido oficialista Nuevas Ideas del presidente Nayib Bukele (tiene 57 votos de 60), debatía este jueves 31 de julio en un trámite exprés un paquete de reformas constitucionales destinadas a permitir la reelección presidencial indefinida (sin reservas), ampliar el mandato presidencial de 5 a 6 años, eliminar la segunda vuelta y sintonizar las elecciones presidenciales con las legislativas y municipales, respectivamente.
¿Qué pasó?
Como era de esperarse la reforma constitucional que había sido aprobada en la misma noche del jueves, en el marco de la sesión semanal legislativa ordinaria, fue enviada rápidamente a publicar en el Diario Oficial por Nayib Bukele. Luego, con la constancia de publicación en las manos, los líderes del partido oficialista en el Parlamento presentaron en una nueva sesión la solicitud de ratificación, la misma que fue votada inmediatamente y contó con el respaldo de los 57 votos que el oficialismo tiene seguros en el Congreso.
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