Brecha de género en educación
¿Educación o nueva carga para las mujeres?
Los autores advierten que la brecha de género en la educación y la ciencia no se supera solo con ajustes curriculares, sino con un enfoque estructural que considere la realidad de las mujeres que retoman estudios, muchas veces enfrentando un “triple turno” laboral, académico y doméstico. Sostienen que la flexibilidad educativa no es un privilegio, sino una forma de reparación frente a desigualdades persistentes.

Señor Director:
Las recientes columnas sobre la brecha de género en la ciencia exponen una injusticia estructural. Si solo una de cada tres personas en investigación son mujeres y el sistema académico las sobrecarga con tareas de «servicio», la realidad para la estudiante adulta es aún más crítica: es una reinvención bajo fuego.
El INE es claro: una mujer con educación superior tiene un 79% de participación laboral frente al escaso 27% de quien no terminó su formación básica. Sin embargo, para cerrar esa brecha, no basta con «revisar planes de estudio». Las mujeres que retoman su formación tras años de postergación enfrentan un «triple turno» —laboral, académico y doméstico— que el sistema ignora.
Desde MÁS UNIACC y la Dirección de Género, Diversidad e Inclusión de la Universidad UNIACC, sostenemos que la flexibilidad no es un beneficio, sino una reparación. Si la educación no se diseña con un enfoque de género que valore estas trayectorias, seguirá siendo una nueva carga de agotamiento en lugar del motor de libertad que prometemos.
Cristóbal Hollstein y María Josefina Cabrera
Universidad UNIACC


