VIOLENCIA EN ESPACIOS ACADÉMICOS
Agresión a ministra en Universidad Austral
La agresión a la ministra de Ciencia, Ximena Lincolao, en la Universidad Austral evidencia un preocupante deterioro en la convivencia democrática y plantea la necesidad de reafirmar el respeto por la autoridad, la libertad de expresión y el debate sin violencia.

La agresión sufrida por la ministra de Ciencia, Ximena Lincolao, durante su visita a la Universidad Austral de Chile constituye un hecho grave que no puede ser relativizado, pues refleja un deterioro preocupante en la convivencia democrática.
Cuando una autoridad de la República es hostigada en el ejercicio de sus funciones, no solo se vulnera su integridad personal, sino también el principio básico de respeto que sostiene el funcionamiento institucional del país.
Resulta especialmente contradictorio que, en un contexto donde se han promovido avances relevantes en materia de derechos y dignidad de las mujeres, una mujer —y además la primera ministra mapuche en la historia de Chile— sea agredida por expresar una posición política distinta. La coherencia en estos principios no debiera depender de la afinidad ideológica.
Chile ha manifestado reiteradamente su anhelo de mayor orden, seguridad y respeto por la autoridad. Esa expectativa no puede verse debilitada por hechos de violencia que, si no se condenan con claridad, terminan normalizándose.
La democracia requiere debate, pero también límites claros: las ideas se confrontan con argumentos, nunca con agresiones. Un país donde las personas —especialmente quienes participan en la vida pública— deben temer expresar sus convicciones es un país que se debilita.
Cuidar la libertad de expresión, resguardar la seguridad y exigir respeto irrestricto por las instituciones no es una opción ideológica, sino una condición esencial de convivencia.
Rosario Zeppelin Errázuriz
Interiorista y estudiante del Magíster en Filosofía, Política y Economía
Universidad del Desarrollo (UDD)
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