La importancia de la transición.
Este régimen de transición se manifiesta en normas transitorias, cuya elaboración, en el caso de nuestro proceso constitucional en curso, ha sido encargada a una Comisión especial.

Un aspecto esencial para el éxito de un proceso de cambio constitucional es la transición entre el viejo texto y el nuevo. Y es esencial, de acuerdo con el profesor Gonzalo García, por dos razones principalmente: Primero, porque viabiliza el cambio constitucional al dialogar realmente con el ordenamiento vigente mediante la imposición de límites normativos de los cambios, y, en segundo lugar, porque la transición es un método de distribución de los tiempos, de la gradualidad y de las esperas. [1]
Si miramos el Derecho Comparado, los principales objetivos de un régimen de transición exitoso son, justamente: i) permitir que el nuevo texto constitucional tenga una aplicación efectiva, ii) prevenir los efectos indeseados que se podrían seguir de su aplicación inmediata y iii) proporcionar un marco jurídico y político para la gobernanza temporal en el tiempo que media entre su entrada en vigencia y la plena implementación del nuevo orden constitucional. [2]
Este régimen de transición se manifiesta en normas transitorias, cuya elaboración, en el caso de nuestro proceso constitucional en curso, ha sido encargada a una Comisión especial. El primer antecedente que dicha Comisión debe tener presente es aquel que dice relación con los contornos establecidos en la misma reforma constitucional que posibilitó el proceso constituyente.
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