El hit del momento en tiempos de redes sociales: la inesperada innovación en la industria musical, por Álvaro Ávila Pozo.
Son justamente los músicos los que se han visto beneficiados por la revolucionaria forma en que hoy sus obras de propiedad intelectual se consumen, creaciones que, por cierto, se encuentran protegidas mediante el derecho de autor y otras figuras jurídicas.

En abril de 2025 Shakira visitó nuestro país para dar tres conciertos con un rotundo éxito, agotando todas las entradas del Parque Estadio Nacional. Y es que la oriunda de Barranquilla es un ícono musical de época. Doce álbumes de estudio, cuatro premios Grammy, quince Grammy Latinos y cerca de treinta y cinco años de trayectoria, son solo algunas de las piezas que adornan la vitrina de la cantante. Una fructífera carrera con un vasto patrimonio que, incluye, por supuesto, activos de propiedad intelectual como sus obras musicales, que hoy se erigen como su principal legado cultural.
Año 2006. La joven colombiana de veintinueve años, tras una vida entera dedicada a la música, múltiples contratos y un sinfín de vínculos con los más diversos actores del rubro, vio por primera vez cómo una de sus canciones llegaba a lo más alto, consiguiendo ser escuchada en las más diversas zonas geográficas, y a un nivel de masividad inusitado tratándose de artistas latinoamericanos. Un 8 de junio, la canción “Hips Don’t Lie” de Shakira, alcanzaba el puesto número uno en el Billboard Hot 100.
El recorrido para llegar a este hito fue extenso. Previamente grabó seis discos, trabajó con tres sellos discográficos diferentes y, entre otras cosas, tuvo un par de giras internacionales, todo con el fin de cumplir el objetivo de hacer llegar su música a todos los rincones del mundo. Esta meta implicaba, entonces, masificar y distribuir, mediante contratos y los más diversos instrumentos legales, sus canciones en medios tradicionales como radios y televisión, además de la venta física de sus álbumes. En otras palabras, el camino implicaba una larga cadena de sucesos que, de no darse, no estaríamos hablando del mega ícono del pop que conocemos hoy.
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