Infiltración al Ejército
La detención de seis militares chilenos vinculados al narcotráfico en la frontera norte vuelve a encender las alarmas sobre la infiltración del crimen organizado en instituciones armadas, y plantea serios cuestionamientos sobre los mecanismos de control, inteligencia y supervisión civil en tareas de seguridad nacional.

El arresto de una banda de narcotraficantes, recién ocurrido, que transportaba alrededor de 12 kilógramos de cocaína y de pasta base, de los cuales seis eran suboficiales de dotación de la 2da Brigada Acorazada «Cazadores», dependiente de la 6ta División del Ejército, que se ubica en la localidad de Pozo Almonte, sin duda es un hecho grave, en sí mismo, porque estamos frente al delito de narcotráfico, previsto en el artículo 1 de la Ley 20.000 y que para los militares también está sancionado, además, en el inciso 3ro del artículo 14, de ese mismo cuerpo legal.
Ciertamente, este delito es más preocupante, que el promedio de delitos de narcotráfico, porque están involucrados militares, quienes se supone que están resguardando el orden público en la frontera, con Bolivia, para impedir el tráfico de personas.
No es el primer delito vinculado al control fronterizo, en que se ven involucrados funcionarios militares. Recientemente, a mediados de mayo de 2025, un sargento de esa misma brigada fue detenido, acusado de ayudar a una mujer, de nacionalidad venezolana, a cruzar, ilegalmente, la frontera de Chile con Bolivia, cerca de la comuna de Colchane, en la Región de Tarapacá.
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