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Actualidad Internacional

No se acreditó legítima defensa.

Hombre que asesinó a disparos a una perra en plena vía pública debe indemnizar el daño moral causado, resuelve un tribunal peruano.

El apelante no ha demostrado durante el proceso que el ataque de la mascota se haya producido y que debido a ello realizó los dos disparos que alega, pues su dicho es sólo argumentativo, y no se encuentra sustentado con medio probatorio alguno; más aún, que su dicho de haber realizado sólo dos disparos a la mascota no se ajusta a lo señalado por el efectivo policial que constató de forma inmediata en el lugar de los hechos

Por LUIS EDWARDS TAPIA·10 de marzo de 2025·3 min de lectura
imagen: expertoanimal
Imagen referencial

La Corte Superior de Justicia de Lima (Perú) desestimó el recurso de apelación deducido por un hombre que fue condenado por disparar y dar muerte a una perrita en plena vía pública. Al resolver, la Corte ponderó el apego emocional que los demandantes tenían con su mascota y la normativa de protección de los animales domésticos vigente al momento de los hechos. Por este motivo, el demandado deberá indemnizar el daño patrimonial y moral causado.

Según los hechos narrados, los demandantes sacaron a pasear a su perra de raza rottweiler de casi un año de edad llamada “Kina”. Durante la salida esta interactuó con un perro cocker spaniel que salió de una propiedad que se encontraba en el lugar. Posteriormente, el demandado, y propietario del can cocker spaniel, salió a la vía pública con un arma de fuego y, sin justificación aparente, efectuó tres disparos contra Kina, causándole la muerte en el lugar. Por este hecho el agresor fue condenado a indemnizar el daño causado en primera instancia.

El demandado apeló el fallo, aduciendo que disparó al animal en legítima defensa para proteger su vida e integridad. Así, aseguró que se defendió de un animal peligroso que lo atacó sorpresivamente y que se encontraba suelto al momento de los hechos, sin identificación, en la penumbra de la noche y frente a la puerta de su propiedad. Aseguró que el can no contaba con correa y bozal conforme a lo dispuesto en la ordenanza municipal sobre manejo de animales peligrosos.

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