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Diario Constitucional

Actividades suspendidas

Tribunal neerlandés anula permisos en zonas marinas protegidas por falta de estudios científicos sobre impacto en ecosistema

Estimó que la autoridad administrativa no logró acreditar, con la certeza requerida por la normativa de conservación, que ciertas operaciones económicas y militares sean inocuas para la biodiversidad protegida. El dictamen refuerza la exigencia de evidencia científica rigurosa antes de otorgar dispensas en los planes de gestión de reservas marinas, obligando a la autoridad a realizar nuevas investigaciones para validar sus decisiones.

Por Redacción·11 de diciembre de 2025·3 min de lectura
imagen: prensaiberica
Referencial

El Tribunal de Gelderland (Países Bajos) dejó sin efecto las disposiciones administrativas que eximían de la solicitud de permisos a diversas actividades dentro de tres planes de gestión correspondientes a las zonas Natura 2000. La decisión judicial se fundamenta en que el Ministerio de Infraestructuras y Gestión del Agua no cumplió los estándares exigidos por la Ley de Conservación de la Naturaleza, específicamente en lo relativo a la justificación técnica de las operaciones exentas impugnadas. Estimó que la investigación aportada por la autoridad mantiene un grado de incertidumbre inaceptable sobre los potenciales impactos adversos en el ecosistema.

El conflicto jurídico se sitúa geográficamente en el Mar del Norte, abarcando las áreas protegidas conocidas como Friese Front, Klaverbank y Dogger Bank. Estos territorios marítimos ostentan la categoría de protección debido a su importancia crítica para el resguardo de especies de fauna y flora singulares. Bajo la normativa vigente, la Ley de Conservación de la Naturaleza (Wnb) impone al Ministerio la obligación de diseñar instrumentos de gestión que garanticen, mediante medidas concretas, el cumplimiento de los denominados objetivos de conservación para estas reservas.

La legislación contempla la posibilidad de que la autoridad incluya en dichos planes actividades que, aunque no contribuyan directamente a los fines conservacionistas, puedan desarrollarse en la zona. No obstante, la condición sine qua non para autorizar estas operaciones y eximirlas de un permiso independiente es la certeza absoluta de que no obstaculizarán las metas de preservación ambiental. Una vez que una actividad queda incorporada en el plan de gestión bajo esta premisa, la normativa libera a los operadores de tramitar licencias ambientales adicionales para su ejecución.

La controversia surgió a raíz de la autorización ministerial para el desarrollo de faenas que no son inherentes a la conservación, tales como la operación regular de plataformas mineras, el mantenimiento de infraestructura submarina de cables y tuberías, y la realización de ejercicios militares que implican el uso de sonares, explosivos y prácticas de tiro. Frente a esta decisión, la Fundación Doggerland y la Fundación Ark interpusieron recursos legales, argumentando que la administración no había investigado con la profundidad necesaria las repercusiones de dichas acciones en el equilibrio ecológico de las reservas.

Pese a que el Ministerio defendió la suficiencia de sus estudios para descartar daños a los objetivos de conservación, el tribunal acogió la tesis de las organizaciones demandantes. El fallo subraya que existen demasiadas incógnitas en la investigación oficial y falta de claridad sobre las condiciones específicas bajo las cuales se permitirían estas actividades. Dado el carácter estricto de la Wnb en materia de protección preventiva, el juez resolvió anular las exenciones.

En consecuencia, si el gobierno pretende mantener estas autorizaciones, deberá someterlas a un nuevo escrutinio científico que despeje las dudas sobre sus efectos. Cabe destacar que el tribunal hizo una excepción respecto al mantenimiento de cables y tuberías, validando en este punto específico la postura gubernamental.

La Red Natura 2000 es una red ecológica coordinada de áreas de conservación de la biodiversidad en la Unión Europea, diseñada para garantizar la supervivencia a largo plazo de las especies y los hábitats más valiosos y amenazados del continente. Establecida bajo las Directivas de Aves y de Hábitats, esta red no funciona exclusivamente como un conjunto de reservas naturales estrictas libres de presencia humana, sino que promueve un modelo de desarrollo sostenible donde la protección del medio ambiente convive con actividades económicas y sociales, siempre que estas no comprometan los objetivos de conservación de los ecosistemas terrestres y marinos protegidos.

Vea sentencia Tribunal de Países Bajos.

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