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¿Qué efectos legales ocurren durante el término de un matrimonio o un Acuerdo de Unión Civil?, por Aída Guarda

Las últimas cifras del INE revelan un aumento significativo de matrimonios y acuerdos de unión civil en Chile, al mismo tiempo que estudios regionales muestran que el país lidera las tasas de divorcio y presenta la natalidad más baja de América Latina. Este escenario ha incrementado las consultas legales sobre los efectos patrimoniales y sucesorios durante la tramitación del divorcio, así como la necesidad de una adecuada asesoría para evitar consecuencias jurídicas no deseadas. Especialistas subrayan que una planificación correcta y el uso de mecanismos consensuados permiten resolver de forma

Por Elke von Loebenstein·06 de diciembre de 2025·3 min de lectura
Imagen: La Tercera
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Este año en nuestro país ha habido un aumento de los matrimonios y acuerdos de unión civil (AUC) celebrados comparativamente al año pasado, pasando de un 2,6% a un 19,5%, respectivamente, según se observa en las cifras estadísticas entregadas en octubre de este año por el Instituto Nacional de Estadísticas (INE); y, por otra parte, nuestro país lidera en número de divorcios en América Latina y la más baja tasa de natalidad, según investigación realizada por la Red de Institutos Universitarios Latinoamericanos de Familia (Redifarm) (Informe: Cambios en las estructuras demográficas julio 2025).

Contraer matrimonio o celebrar un acuerdo de unión civil (AUC) genera importantes efectos personales y patrimoniales mientras dura dicho matrimonio o convivencia civil y cuando termina.

Por ejemplo, un tema muy recurrente en la ciudadanía es qué pasa con los bienes de las personas en el caso de que fallezca uno de miembros de un matrimonio, es decir, en el tiempo intermedio cuando aún no están divorciados, ya que el otro cónyuge o conviviente civil es un sucesor privilegiado en el porcentaje de la herencia que recibe en virtud de la normativa que nos rige en nuestro país.

En efecto, lo anterior ha derivado en el aumento de consultas legales que recaen sobre la posibilidad de resguardar los bienes adquiridos mientras dura el proceso de divorcio, porque no es inmediato, sino que, al contrario, puede llegar a durar meses o años su tramitación según el tipo de divorcio que se tramite (mutuo acuerdo, unilateral o por culpa).

Este problema no se produce ante un acuerdo de unión civil (AUC), ya que puede terminar rápidamente por la voluntad unilateral de uno de los convivientes civiles quien lo manifestará a través de una escritura pública o en un acta otorgada ante oficial del Registro Civil que se notifica al otro conviviente.

Las situaciones expuestas dan cuenta de la importancia de asesorarse bien para evitar problemas o efectos jurídicos no deseados, pues es factible otorgar soluciones provisorias o permanentes mientras se está tramitando el divorcio, por ejemplo celebrar cesiones de bienes, confeccionar testamentos, entre otros, pero si no se hace nada, la mayoría de las veces se producirán los efectos determinados y establecidos por el ordenamiento jurídico, lo que afecta a las personas que realmente queremos beneficiar en caso de fallecer.

Por su parte, la mayoría de las personas que consultan por divorcios señalan que quieren terminar “lo más rápido posible dicho proceso”, sin embargo realizar este trámite sin informarse o de forma apresurada conlleva a problemas a futuro que muchas veces son graves, tales como pérdidas de oportunidad (perder accionar la compensación económica), acuerdos improvisados en materias de los hijos, que generan consecuencia a futuro o la postergación de trámites, tales como la liquidación de sociedad conyugal, renuncia de gananciales, distribución de bienes en el régimen de participación de los gananciales, etc.

Lo anterior, conlleva a que, tarde o temprano, se deba solucionar, resolver o corregir lo que fue realizado de forma rápida o postergado sobre la base de algo que no fue bien planificado y que aumenta la dificultad de obtener una solución satisfactoria y que muchas veces aumenta los costos personales y económicos, ya que las personas cambian, las relaciones se pierden, el tiempo produce efectos jurídicos, entre otros.

Finalmente, se recomienda tener en consideración que muchas de estas materias es posible resolverlas mediante opciones que son más pacíficas y que permiten evitar la judicialización contenciosa dada la factibilidad de arribar a acuerdos entre las partes, ya sea a través de divorcios de mutuo acuerdo, regulación de materias de hijos en común mediante de acuerdos completos y suficientes o transacción, liquidación de la sociedad conyugal mediante escritura, para lo cual deben contratar un abogado experto en la materia y que sea de confianza de ambas partes que les permita regular de forma precisa y eficiente todas las materias mencionadas, cuyo resultado será la forma más “rápida y segura” de salir de esa situación para poder continuar con sus vidas.

Aída Guarda es académica de la Clínica Jurídica de la Facultad de Derecho UNAB.

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