14°C · Nublado·Santiago·Miércoles, 05 de agosto de 2026

Actualidad Internacional

Opinión.

La competencia técnica: ser o no ser abogado, por Óscar Fernández León.

En la profesión de abogado, si bien tiene claramente marcada la línea de salida, jamás atisbaremos la de meta. Al inicio de la relación profesional, el cliente asumirá que el abogado que contrata es un experto en la materia y por ello deposita su confianza en él.

Por Elke von Loebenstein·28 de julio de 2024·4 min de lectura
Imagen: Microjuris
Imagen referencial

El abogado uruguayo Eduardo Couture dedica el primer mandamiento de su decálogo (Estudia. El derecho se transforma constantemente. Si no sigues sus pasos, serás cada día un poco menos abogado) a la importancia del estudio para el abogado, estableciendo en su enunciación el deber que le corresponde (seguir el camino que va trazando el derecho) bajo advertencia de la pena por no hacerlo (ir mermando como abogado). El mandamiento recoge con notable sencillez una de las características esenciales del derecho: su dinamismo y mutación constante, lo que, unido al ingente volumen de su producción, exigen del abogado una constante atención al mismo, so pena de caer en continuos errores que lo llevarán hacia la pérdida de facto de la condición de abogados. Más sencilla y clara no podía ser la consecuencia de su omisión: puedes llamarte abogado, pero irás perdiendo tal condición progresiva e inapelablemente.

Ese “estudiar” que propugna Couture encuentra su fruto en la capacidad o competencia técnica, que puede definirse, siguiendo al diccionario ideológico Julio Casares, como el conjunto de conocimientos que autorizan a uno para entender en determinada materia.

Elementos característicos de la competencia

Te puede interesar

Newsletter

Lo esencial del derecho, cada mañana

Fallos, proyectos de ley y análisis seleccionados por la redacción. Gratis en su correo.