Entrevistas
Reforma laboral
Pamela Alejandra Martínez: Negociación colectiva por sectores, ¿cómo podría cambiar el trabajo en Chile?
La académica asegura que “la negociación colectiva multinivel puede contribuir a reducir desigualdades y mejorar las condiciones laborales, pero su implementación exige evaluar cuidadosamente sus efectos en la estructura productiva, la representatividad y el equilibrio entre flexibilidad y regulación”.

Por Catalina Arriagada Ugalde, Universidad de Chile
La propuesta de avanzar hacia un sistema de negociación colectiva de nivel ramal o multinivel ha reabierto uno de los debates más sensibles del derecho del trabajo chileno: el equilibrio entre fortalecimiento de los derechos colectivos, productividad económica y flexibilidad del mercado laboral. Mientras sus impulsores sostienen que este modelo permitiría reducir desigualdades, ordenar la competencia entre empresas y robustecer el diálogo social, sus críticos advierten sobre el riesgo de introducir rigideces estructurales, burocratizar las relaciones laborales y trasladar conflictos propios de la empresa a ámbitos sectoriales más amplios.
La iniciativa legal plantea un cambio profundo en la arquitectura de las relaciones laborales, al modificar el actual esquema centrado en la negociación a nivel de empresa y habilitar acuerdos en distintos niveles, incluyendo sectores productivos y cadenas de valor. Este giro plantea interrogantes relevantes: ¿está preparado el sistema institucional chileno para una negociación de esta envergadura?, ¿qué lecciones —positivas y negativas— ofrece el derecho comparado?, ¿puede este modelo contribuir efectivamente a mejorar salarios y productividad sin afectar el empleo?
Asimismo, el diseño propuesto incorpora nuevas instancias de diálogo, como Consejos Sectoriales y Comisiones Subsectoriales, junto con incentivos tributarios y sanciones estatales para fomentar la participación. Estas herramientas abren un debate adicional sobre el rol del Estado en la promoción de la negociación colectiva y los límites entre incentivo legítimo y presión indirecta.
En esta entrevista, la profesora Pamela Alejandra Martínez Martínez, profesora de Derecho del Trabajo y Seguridad Social de la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile, analiza los alcances, riesgos y oportunidades de la negociación colectiva multinivel, entregando su visión técnica, política y económica sobre su viabilidad en la realidad chilena y su capacidad para responder a los desafíos estructurales del trabajo en el siglo XXI..
1. ¿Qué es la negociación colectiva de nivel ramal y cuáles son, a su juicio, sus principales ventajas y riesgos para trabajadores y empleadores?
Es importante al efecto hacer una precisión, por cuanto, la negociación colectiva ramal, es una forma de negociación que se realiza por actividad o “rama” productiva, que es una forma de negociación colectiva superior al nivel de empresa, también hay formas de negociación colectiva por categoría profesional, por territorios específicos, etc. En general negocian por esta vía sindicatos representativos y asociaciones empresariales o patronales.
En chile históricamente se asocia a la negociación colectiva con la empresa, pero más específicamente con un procedimiento, no obstante, la experiencia histórica en el país, permite afirmar que han operado negociaciones supraempresariales antes del Golpe de Estado y en la posdictadura (1990 en adelante) también, ejemplo de aquello son los acuerdos colectivos atípicos como en la industria del cobre y en el sector portuario.
2. ¿Existen países donde este tipo de negociación haya funcionado bien y cuya experiencia pueda servir de referencia para Chile?
Sin duda, existe un estudio de la OCDE (https://www.oecd.org/en/publications/negotiating-our-way-up_1fd2da34-en.html ) que los países que disponen de sistemas multinivel lideran versus los países con sistemas descentralizados (empresa) que tienen peores indicadores de empleo y condiciones de trabajo para su población.
Esto es así, dado que se articula la voz del trabajo, en cuanto, mejora los indicadores de desigualdad, genera mecanismos dinámicos de adaptabilidad a los cambios, plantea formas diversas de construcción normativa y ayuda a la competitividad en un mundo cambiante.
3. El proyecto de ley propone que los acuerdos laborales no se negocien solo empresa por empresa, sino también a nivel de sectores. ¿Qué cambios concretos implicaría esto en la forma en que hoy se negocian las condiciones de trabajo?
Lo que propone el proyecto de ley es instaurar en Chile un sistema de negociación colectiva integrado, y avanzar de esa forma como ya lo han hecho países con economías capitalistas avanzadas. Dado que hoy en Chile solo disponemos de un procedimiento y es una legislación rudimentaria al efecto.
Se plantea en el proyecto un sistema de tres niveles coordinado, uno sectorial, donde se producen normativas generales, un nivel intermedio, donde se establece este nivel para negociar cuestiones específicas y el nivel de empresa o básico,.
4. ¿Qué impacto podría tener la negociación en niveles intermedios, como en ciertas industrias o cadenas productivas, en sectores muy distintos entre sí?
Como se plantea en la primera respuesta, esto no debería tener mayor impacto económico para las empresas, dado que son los propios sectores empresariales y de representantes laborales quienes negocian y establecen las condiciones y la regulación pertinente, por otro lado, impactaría en la democratización de las relaciones colectivas laborales y en dinamismo que se requiere para la regulación laboral.
Por ejemplo, ahora, para cualquier cambio en temáticas laborales se debe iniciar una tramitación legislativa, que puede tardar años, en este caso, es muy dinámico y son las partes las que por la vía del diálogo y la negociación pueden llegar a acuerdos y plantear su normativa, esto ayudaría sin duda a la adaptación empresarial y laboral al mundo cambiante en el que vivimos.
5. El proyecto contempla la creación de Consejos Sectoriales para dialogar entre trabajadores y empleadores. ¿Cómo debieran funcionar estas instancias para que sean realmente útiles?
En general, cuando se plantean este tipo de sistemas, se requiere de estructuras que las materialicen, en este caso dado enorme número de sindicatos que existen en el país (alrededor de 11 mil) todos ellos con un promedio de 100 personas, es necesario que se establezca un mecanismo que permita que las partes negociadoras puedan ser representativas y representar al conjunto.
Ahora sería deseable que fueran las propias organizaciones sindicales y patronales que se estructuran conforme lo estimen conveniente y el Estado diera un marco flexible al efecto.
6. ¿Es razonable que el Estado incentive este tipo de negociación con beneficios económicos y, al mismo tiempo, sancione a quienes no participen?
En toda política existen incentivos y desincentivos, ello puede ser pertinente o no, de acuerdo a los resultados que se pretenden, en este caso habrá que analizar con mayor detalle en la tramitación legislativa, la pertinencia de dichos incentivos y la posibilidad real de tener eficacia en los objetivos propuestos.
7. En términos simples, ¿cree usted que la negociación colectiva multinivel puede ayudar a mejorar los salarios y reducir desigualdades, o podría generar efectos no deseados en el empleo y la economía?
La evidencia señala que la instalación de sistemas de negociación multinivel ayuda a superar la desigualdad y las condiciones de empleo. Ahora bien, incluso con el básico procedimiento que tenemos esto es así, por ejemplo, un estudio de la DT del año 2025 lo plantea allí donde hay sindicato y se negocia colectivamente son mejores las remuneraciones de esas personas trabajadoras que en aquellas empresas donde no hay sindicato, ese dato es sumamente importante para efectos de la mejora continua de las condiciones de empleo y trabajo de los habitantes de Chile.
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