Entrevistas
Rumbo al Nuevo Centenario
Gabriel Hernández Paulsen: “Nuestro proyecto simboliza una nueva etapa para la Escuela de Derecho”
El candidato que obtuvo la primera mayoría en la elección de decano propone transformar la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile con una gestión más integrada, menos burocracia, formación jurídica vinculada a la inteligencia artificial y una voz más influyente en los grandes debates del país.

Por Consuelo Araneda Garcés, Universidad de Chile
La Facultad de Derecho de la Universidad de Chile enfrenta una etapa decisiva. Con la mirada puesta en su “Nuevo Centenario”, y en medio de un escenario marcado por la creciente complejidad regulatoria, la irrupción de la inteligencia artificial, la modernización del Estado y la crisis de confianza en las instituciones, la Escuela se prepara para elegir a quien conducirá su decanato durante el periodo 2026-2030.
En este contexto, el profesor Gabriel Hernández Paulsen llega al balotaje tras obtener la primera mayoría en la elección realizada el pasado 14 de julio, resultado que lo posicionó como la candidatura más respaldada del proceso y le permitió avanzar a la definición, seguido por la profesora Renée Rivero Hurtado. Hernández propone una transformación institucional que busca ir más allá de la gestión administrativa. Su planteamiento apunta a fortalecer la coordinación interna potenciando áreas estratégicas; modernizar la formación jurídica con tecnología y uso de la IA; proyectar la investigación hacia los problemas públicos, reforzar los vínculos con el sector privado y, recuperar una voz más activa de la Facultad en el debate nacional.
Profesor Titular de la Universidad de Chile, Licenciado en Ciencias Jurídicas y Sociales y Magíster en Derecho con mención en Derecho Público por la misma casa de estudios, Hernández cuenta además con formación internacional como Doctor en Derecho Privado, con calificación sobresaliente cum laude, y Máster en Derecho Empresarial por la Universidad Autónoma de Barcelona. Es Senador Universitario desde 2022, y fue director del Departamento de Derecho Privado por dos periodos y del Programa de Doctorado en Derecho. Actualmente dirige el Programa de Derecho del Consumo.
Su trayectoria académica nacional e internacional, su experiencia en gobernanza universitaria y su trabajo de investigación y consultoría para organismos públicos le han permitido observar de cerca las brechas entre la enseñanza jurídica tradicional y las nuevas exigencias del Estado, la ciudadanía y el ejercicio profesional.
Bajo la propuesta “Ideas y Acciones para el Nuevo Centenario”, Hernández plantea una Facultad con una fuerte coordinación e integración interna, con mayor incidencia pública, al día con la innovación tecnológica y capaz de formar abogados con preparación de excelencia, sentido ético y vocación republicana. A pocos días de la segunda vuelta, conversamos con el candidato que lideró la primera etapa de la elección sobre los principales desafíos que enfrenta la Facultad y la visión que propone para los próximos cuatro años.
1. Usted obtuvo la primera mayoría en la elección del pasado 14 de julio y avanzó a la segunda vuelta del proceso. ¿Cómo interpreta ese respaldo del claustro académico y qué mensaje cree que expresa sobre el momento que vive la Facultad?
Obtener la primera mayoría con una ventaja importante en este proceso electoral es un reconocimiento que recibo con profunda humildad y que como equipo nos llena de optimismo y esperanza para el futuro de la Escuela. También felicito muy sinceramente a las demás candidaturas por sus proyectos y el debate de ideas que han promovido. Este resultado confirma que nuestra comunidad se identifica con una propuesta de unidad con base amplia y transversal, que ha sabido diagnosticar problemas concretos para generar soluciones efectivas. Leo este respaldo como un mandato para preservar y valorar lo avanzado en estos años y, al mismo tiempo, implementar con decisión las acciones necesarias para proyectar las próximas décadas de la Facultad. Nuestro proyecto simboliza una nueva etapa para la Escuela de Derecho.
2. Durante la campaña ha hablado del «Nuevo Centenario» de la Facultad. ¿Cuáles son, a su juicio, las principales barreras internas que hoy impiden desplegar plenamente las capacidades académicas e institucionales de la Escuela?
Una de las principales barreras es que muchas veces nuestro claustro destina demasiado tiempo a tareas que no son propiamente académicas. Yo comprendo esa realidad porque la he vivido por casi 25 años, dedicando mi vida a hacer clases, investigar y postular a proyectos académicos. Si además de aquello los docentes debemos asumir responsabilidades de gestión, la realidad se torna compleja, por el alto tiempo y esfuerzo destinado a labores puramente burocráticas.
Por ello, mi prioridad será facilitar el trabajo académico. Crearemos una unidad de apoyo al profesorado para acompañar procesos de jerarquización y desarrollo académico, simplificar y optimizar trámites administrativos, avanzar en la digitalización de procedimientos y entregar orientaciones claras, objetivas y transparentes sobre la carrera académica. En este ámbito, considero que las herramientas de la inteligencia artificial son una valiosa ayuda para asistir en el desarrollo de los procesos, logrando optimizar recursos y tiempo.
Por otro lado, también debemos generar mejores oportunidades de desarrollo. Por eso promoveremos facilidades para que las y los académicos puedan optar a un semestre o trimestre protegido, que les permita realizar investigación o perfeccionamiento en el extranjero, fortaleciendo con decisión la internacionalización. En ese contexto, además es un imperativo promover condiciones que faciliten compatibilizar la vida académica con las responsabilidades familiares y las labores de cuidado.
3. La segunda vuelta suele obligar a construir acuerdos más amplios. ¿Qué aprendizajes o propuestas surgidas de las otras candidaturas cree que podrían enriquecer la conducción de la Facultad durante el próximo período?
La diversidad de visiones que emergió durante esta campaña constituye una riqueza invaluable que debemos cuidar y preservar. Valoro profundamente los diagnósticos y las propuestas presentadas por las demás candidaturas; cada una de ellas aportó una mirada necesaria para identificar desafíos y proyectar soluciones orientadas a fortalecer nuestra Facultad.
Buena parte de las ideas las incorporamos a nuestro programa, porque estamos convencidos de que toda propuesta que contribuya al desarrollo institucional debe ser acogida con generosidad. Nuestro proyecto es uno de unidad y transversalidad, abierto a incluir iniciativas que permitan seguir avanzando hacia una Facultad más sólida, innovadora y comprometida con la excelencia.
En ese sentido, considero especialmente relevante el énfasis que distintas candidaturas han puesto en reforzar el uso de la inteligencia artificial, tanto en la labor académica como en la formación de nuestros estudiantes. Se trata de una herramienta que está transformando el ejercicio de las profesiones jurídicas y cuya incorporación debe ir acompañada de una reflexión permanente sobre la ética, la responsabilidad y los desafíos que plantea para el Derecho y la enseñanza jurídica.
Asimismo, comparto la importancia de potenciar el trabajo que desarrollan las distintas áreas, centros e iniciativas de nuestra Facultad. Fortalecer esos espacios no solo permite consolidar su desarrollo particular, sino también proyectar de mejor manera el conjunto de nuestra labor académica, de investigación y de vinculación con el medio, posicionando a la Facultad con mayor fuerza en la escena nacional e internacional.
Estoy convencido de que las mejores gestiones son aquellas que saben escuchar, integrar y construir sobre los aportes de toda la comunidad. Ese será también el sello de nuestra conducción durante el próximo período.
4. Su propuesta insiste en la necesidad de una Facultad más integrada. ¿Dónde identifica hoy las principales dificultades de coordinación entre departamentos, centros y programas, y cómo espera abordarlas desde el decanato?
Nuestra Facultad cuenta con departamentos, centros y programas de gran calidad, pero muchas veces funcionan de manera separada. No porque falte voluntad, sino porque no siempre existen los incentivos o las instancias para desarrollar proyectos comunes.
Mi propósito no es disminuir la autonomía de esas unidades; al contrario, quiero fortalecerlas mediante una mejor coordinación. Por esta razón, impulsaremos proyectos interdisciplinarios de docencia e investigación, promoviendo postulaciones conjuntas a fondos concursables, con el firme objetivo de potenciar su trabajo y darles mayor visibilidad.
5. En pregrado, ¿considera que la formación actual prepara adecuadamente a los futuros abogados para enfrentar las transformaciones tecnológicas, regulatorias e institucionales que marcarán el ejercicio profesional en los próximos años?
La sólida formación que entregamos nos sitúa en un lugar de liderazgo regional, pero las aceleradas transformaciones del entorno exigen una constante revisión de nuestros procesos formativos.
Entiendo la necesidad de hacer ese examen, por lo que cuando egrese la primera generación de la innovación curricular realizaremos una evaluación seria y participativa junto a profesores y estudiantes para identificar fortalezas y aspectos que sea necesario perfeccionar
Al mismo tiempo, creo que debemos reforzar competencias que hoy resultan indispensables para el ejercicio profesional: la escritura jurídica, la argumentación oral, la formación ética, el dominio del inglés, una relación más estrecha entre la enseñanza y los nuevos desafíos del mundo público y privado, y una sólida y ética formación en las herramientas de la inteligencia artificial. Nuestro objetivo es formar abogadas y abogados de excelencia y capaces de liderar en escenarios emergentes cada vez más complejos.
6. Usted propone crear una unidad de Inteligencia Artificial. ¿Qué rol debería tener la IA en la enseñanza, la investigación y el ejercicio ético del Derecho?
La razón está a la vista. La realidad nos muestra que la formación jurídica hoy tiene un componente importante de tecnología y uso intensivo de la inteligencia artificial. Por ello es vital que nuestra Facultad aborde de manera seria y con un profundo sentido ético y crítico esta materia.
La unidad que proponemos tendrá tres tareas muy concretas: capacitar a profesores y estudiantes en el uso responsable de estas herramientas, desarrollar investigación sobre el impacto de la inteligencia artificial en el Derecho y generar orientaciones institucionales que permitan utilizar estas tecnologías respetando altos estándares académicos y éticos.
Buscamos que nuestros egresados adquieran las competencias analíticas, el razonamiento jurídico complejo y el criterio que las máquinas no pueden replicar, pero que cuenten con las herramientas para que la IA pueda otorgarle asistencia en su labor. De esta forma, aseguraremos que la empleabilidad y el sello de excelencia de los abogados de la Universidad de Chile sigan respondiendo a las más altas exigencias profesionales.
7. La Facultad tiene una larga tradición de servicio público. ¿Cómo busca que participe de manera más activa y permanente en el debate legislativo y nacional?
La vocación republicana está en el centro de nuestra identidad, y es nuestro deber proyectar esa influencia con mayor energía en el Chile contemporáneo. Proponemos definir, junto al Consejo de Facultad y el claustro académico, ejes estratégicos de largo plazo en áreas clave como institucionalidad, empresa y ciudadanía, derechos de las personas, relaciones internacionales y desarrollo sostenible.
Esto nos permitirá articular el trabajo de investigación con las necesidades del debate público, actuando como un interlocutor indispensable para los poderes del Estado, labor en la que he colaborado personalmente durante años como consultor experto.
Recuperar la voz pública de la Escuela exige organizar nuestros esfuerzos bajo una planificación rigurosa que aporte soluciones concretas para el progreso del país. Siempre hemos sido líderes en los grandes temas de Chile. Y esto lo reforzaremos y potenciaremos con decisión.
8. Más allá de los indicadores de gestión, ¿qué cambios concretos le gustaría que la comunidad pudiera identificar al término de su eventual decanato en 2030?
Me gustaría que las y los profesores sintieran que al finalizar mi decanato es más fácil desarrollar una carrera académica. Que encuentren procesos más simples, reglas más claras y objetivas, mejores oportunidades de perfeccionamiento tanto en el país como en el extranjero, y una Facultad que los acompaña e impulsa.
Respecto de los estudiantes, me gustaría que sintieran que recibieron una formación de excelencia, capaz de prepararlos para un mundo jurídico en constante transformación, sin perder aquello que siempre ha distinguido a nuestra Facultad. Que sepan que estudiar aquí sigue siendo una ventaja, porque el prestigio de la Escuela se mantiene, se fortalece y continúa abriendo las mejores oportunidades para su desarrollo profesional.
Finalmente, me gustaría que cuando el país enfrente un debate jurídico relevante, la primera institución a la que recurra siga siendo la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile. Ese reconocimiento será la mejor señal de que fortalecimos nuestra comunidad, proyectamos nuestro liderazgo y cumplimos con la responsabilidad pública que históricamente ha caracterizado a nuestra Escuela.
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