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Cartas al Director

Flexibilidad laboral de Kast: de la tragedia a la farsa

Aunque las cifras laborales muestran estabilidad y una informalidad en descenso, José Antonio Kast insiste en un diagnóstico de crisis para justificar una agenda de flexibilidad extrema que, bajo el discurso de modernización, amplía el poder unilateral del empleador y precariza aún más un mercado laboral ya marcado por la desigualdad estructural. La propuesta desmantela garantías históricas, minimiza el rol fiscalizador de la Inspección del Trabajo y promueve la idea del trabajador como un “colaborador” sin protección real.

Por Pablo Zenteno·01 de diciembre de 2025·3 min de lectura
Imagen: sistemaimpulsa.com
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En noviembre de 2021, el entonces ministro de Economía celebraba cifras del INE que mostraban un escenario de recuperación: 8,1% de desocupación y 27,9% de informalidad. Al mismo tiempo, el candidato presidencial José Antonio Kast advertía que Chile “se caía a pedazos”. Cuatro años después, en noviembre de 2025, el organismo vuelve a informar números que no son alarmantes: 8,4% de desempleo y una informalidad que completa cuatro meses consecutivos de baja. Sin embargo, Kast repite el mismo guion: un país al borde del derrumbe y la promesa de un “Gobierno de Emergencia” para ejecutar un cambio radical.

Esta insistencia en un diagnóstico catastrófico no es casual. Permite justificar la misma receta que ya se intentó imponer en 2021: más flexibilidad laboral, menos regulación y una modernización entendida como ampliación del poder unilateral del empleador. Antes fue la “libertad de horario por hora” y el teletrabajo como panacea; hoy son la “adaptabilidad”, los “contratos multifuncionales” y la reorganización flexible de la producción. El envoltorio cambia, pero el contenido es idéntico y los perjudicados también.

La flexibilidad laboral, concebida originalmente como la diversificación de opciones para organizar jornadas, ha sido extendida por sus promotores hasta abarcar prácticamente todo: funciones, lugares, tipos de contrato y condiciones de término. En regiones como Atacama, donde ya predominan contratos a plazo fijo, obra o faena, subcontratación y despidos por “necesidades de la empresa”, ampliar aún más el margen de discrecionalidad del empleador no es modernizar; digamos la verdad: es precarizar.

Nadie ignora hoy que la relación laboral es estructuralmente asimétrica, porque es una verdad histórica e indiscutible. Por eso existe el Derecho del Trabajo: para proteger a quien tiene menos poder de negociación. Por eso también el discurso que busca declararlo “paternalista” o “arcaico”, como hace Kast y la ultraderecha, solo pretende legitimar un modelo donde el trabajador deja de ser sujeto de derechos para convertirse en un “colaborador” prescindible, bajo la engañosa idea de una negociación entre iguales. En ese escenario, la Inspección del Trabajo, institución centenaria que fiscaliza y protege derechos laborales, pasa a ser presentada como un obstáculo ideológico a eliminar.

La modernización laboral que Chile necesita no se construye debilitando las garantías de quienes ya están en posición de vulnerabilidad. Se construye fortaleciendo pisos mínimos, asegurando trabajo decente y promoviendo productividad con justicia. Porque la historia ya nos enseñó que la flexibilidad sin protección no trae desarrollo, sino desigualdad. Y como suele traducirse a Marx, “la primera vez como tragedia, la segunda como farsa”: y en esa farsa, las víctimas casi siempre terminan siendo las mismas, las y los trabajadores.

No vaya a ser cosa que Kast entienda que lo “arcaico” y “paternalista” del Derecho del Trabajo es seguir llamando trabajador al trabajador, y pretenda reemplazarlo por la figura engañosa del “colaborador”, instalando la idea de un mundo laboral entre iguales donde ya no habría espacio para protección ni tutela estatal. No sería la primera señal: el propio candidato ya insinuó esta dirección al anunciar una supuesta “modernización” de la Inspección del Trabajo, una institución que por más de un siglo ha velado por los derechos laborales, acusándola, sin fundamento, de operar como un órgano activista del Partido Comunista.

Pablo Zenteno

Abogado, Ex Director Nacional del Trabajo

Vanessa Carrasco

Comunicadora Social

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