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Judicial

Arbitraje internacional

ICC actualiza sus reglas para arbitrajes más rápidos y flexibles

Las nuevas Reglas de Arbitraje ICC 2026 eliminan la obligatoriedad de los Términos de Referencia, incorporan la determinación anticipada de reclamos infundados, amplían el procedimiento acelerado y crean un arbitraje altamente acelerado, con el objetivo de reducir demoras, controlar costos y adaptar mejor los procedimientos a las necesidades comerciales.

Por Elke von Loebenstein·06 de julio de 2026
Imagen: ChatGPT/Elke
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La Cámara Internacional de Comercio actualizó sus Reglas de Arbitraje, que rigen desde el 1 de junio de 2026. La reforma busca que los procedimientos arbitrales sean más rápidos, eficientes, flexibles y menos costosos, sin alterar los principios centrales del arbitraje administrado por la ICC.

Uno de los cambios principales es que los Términos de Referencia dejan de ser obligatorios. Este documento, que tradicionalmente fijaba las partes, reclamaciones, puntos en disputa y marco procesal del arbitraje, podrá seguir usándose si el tribunal lo estima útil, pero ya no será una etapa necesaria en todos los casos. En su lugar, cobra mayor importancia la conferencia inicial de gestión del caso, lo que debería reducir trámites y permitir que las partes ajusten mejor sus reclamaciones en escritos posteriores.

Otra novedad relevante es la determinación anticipada de reclamaciones o defensas infundadas. El nuevo artículo 30 permite que el tribunal arbitral descarte tempranamente planteamientos que carezcan claramente de fundamento o que estén manifiestamente fuera de su jurisdicción. Esto entrega mayor certeza procesal y puede evitar que las partes gasten tiempo y recursos en discusiones que no tienen mérito.

La ICC también amplió el procedimiento acelerado, elevando de 3 a 4 millones de dólares el umbral para su aplicación automática. Esto permitirá que más disputas comerciales se tramiten mediante procedimientos simplificados, con menos etapas y plazos más breves. Sin embargo, la medida generó algunas críticas, porque en ciertas jurisdicciones ese monto podría abarcar un número amplio de controversias.

La reforma incorpora además un nuevo Arbitraje Altamente Acelerado. Este mecanismo solo procede si todas las partes están de acuerdo y busca obtener un laudo final dentro de los tres meses siguientes a la primera conferencia de gestión del caso. Para lograrlo, se designa un árbitro único, se reducen los pasos procesales y el tribunal puede resolver solo con prueba documental, sin audiencia. Esta opción puede ser útil en disputas de menor valor, contratos recurrentes o sectores donde la rapidez sea prioritaria.

Las nuevas reglas también fortalecen el arbitraje de emergencia. Ahora los árbitros de emergencia podrán dictar órdenes preliminares sin aviso previo a la contraparte cuando informar anticipadamente pueda frustrar la medida solicitada, por ejemplo, si existe riesgo de disipación de activos o destrucción de pruebas. Aunque se mantienen garantías de debido proceso, esta herramienta acerca el arbitraje de emergencia a ciertos remedios urgentes propios de los tribunales estatales.

En materia de transparencia, las reglas refuerzan las obligaciones vinculadas a la independencia de los árbitros e incorporan las Directrices de la IBA sobre Conflictos de Interés como parte del marco ICC. Las partes deberán identificar personas y entidades relevantes para que los árbitros puedan revisar posibles conflictos de interés, especialmente en estructuras corporativas complejas con matrices, filiales o entidades relacionadas.

Respecto de la confidencialidad, las nuevas reglas imponen deberes expresos a árbitros y secretarios de tribunales arbitrales, pero no establecen una obligación equivalente para las partes. Por eso, si una disputa involucra información sensible, secretos comerciales o riesgos reputacionales, las empresas deberán pactar cláusulas específicas de confidencialidad en sus contratos o acuerdos posteriores.

En conjunto, las Reglas ICC 2026 apuntan a modernizar el arbitraje internacional, reducir demoras y dar más herramientas a las partes para adaptar el procedimiento a sus necesidades. Para las empresas, el cambio exige revisar sus cláusulas arbitrales, preparar mejor los casos desde el inicio y evaluar si las nuevas opciones procesales se ajustan a sus objetivos comerciales y a su perfil de riesgo.

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