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Judicial

Homicidio y tráfico de drogas

Condenado a 17 años por homicidio y tráfico

El tribunal acreditó que el acusado disparó por la espalda contra una persona que se alejaba y, al día siguiente, fue detenido con más de un kilo de marihuana destinada a la venta. Las penas deberán cumplirse efectivamente.

Por Elke von Loebenstein·16 de julio de 2026
Condenado a 17 años por homicidio y tráfico
Imagen referencial

El Cuarto Tribunal de Juicio Oral en lo Penal de Santiago condenó a un acusado a 12 años de cárcel por homicidio simple y a 5 años y un día, más una multa de 40 UTM, por tráfico de drogas. Ambos delitos fueron cometidos en abril de 2025, en la comuna de Estación Central.

El tribunal dio por acreditado que, durante la madrugada del 9 de abril de 2025, se produjo una discusión en las cercanías de un local ubicado en la Alameda. En ese contexto, el acusado tomó un arma de fuego que llevaba uno de sus acompañantes y disparó varias veces contra una persona que se alejaba del lugar.

Uno de los proyectiles alcanzó a la víctima por la espalda y le causó una herida mortal. La bala atravesó el tórax y un pulmón, lesionó importantes vasos sanguíneos y provocó una hemorragia interna que causó su fallecimiento en el lugar.

La responsabilidad del acusado fue establecida mediante la declaración de una testigo, las grabaciones de cámaras de seguridad, el seguimiento del vehículo utilizado por los involucrados y la comparación de las vestimentas del autor de los disparos.

Las imágenes mostraron que el acusado tomó el arma, apuntó y disparó contra la víctima mientras esta cruzaba la avenida de espaldas. Después huyó junto a sus acompañantes en un vehículo.

La policía siguió el recorrido del automóvil hasta un edificio de calle Coronel Souper. Los funcionarios identificaron al acusado por su ropa, una mochila y una notoria dificultad para caminar.

Al día siguiente, la policía ingresó con autorización judicial al departamento relacionado con el imputado y lo detuvo. En uno de los dormitorios encontró una mochila que contenía dos bolsas con un kilo y 21 gramos de marihuana.

Los análisis confirmaron que la sustancia correspondía a cannabis. El propio acusado reconoció que parte de la droga le pertenecía y que pretendía venderla en la vía pública, por lo que el tribunal descartó que estuviera destinada únicamente al consumo personal.

Durante el juicio, el acusado admitió haber disparado, pero afirmó que solo quería asustar y hacer huir a la víctima, y que la bala la alcanzó accidentalmente. También sostuvo que había sido amenazado.

El tribunal rechazó esa explicación porque no tenía respaldo en la prueba. Las grabaciones y el testimonio presencial demostraron que la víctima no participaba activamente en la discusión, se alejaba del lugar y recibió el disparo por la espalda, luego de que el acusado apuntara en su dirección.

Los jueces concluyeron que el hecho constituía homicidio simple, pues disparar varias veces contra una persona que se alejaba, apuntando hacia una zona vital del cuerpo, era una conducta capaz de causar la muerte.

Respecto del tráfico de drogas, el tribunal consideró la cantidad de marihuana encontrada, la forma en que estaba guardada y la confesión del acusado sobre su intención de venderla.

La defensa pidió reconocer la colaboración del imputado con la investigación respecto de ambos delitos. El tribunal aceptó esa circunstancia solo para el tráfico de drogas, porque su declaración ayudó a aclarar que era dueño de la sustancia y que pretendía comercializarla.

En cambio, la rechazó respecto del homicidio, porque el acusado incorporó antecedentes no acreditados, como la supuesta amenaza previa, su intención de disparar únicamente para amedrentar y el carácter accidental del impacto.

El tribunal también reconoció que existía reincidencia específica respecto del delito de tráfico, pero compensó esa agravante con la colaboración prestada por el condenado.

Al determinar la pena por el homicidio, los jueces consideraron especialmente que la víctima fue atacada en presencia de su pareja, quien se encontraba junto a ella y permaneció a su lado hasta su fallecimiento.

En definitiva, el acusado fue condenado a 12 años de presidio por homicidio simple y a 5 años y un día, más una multa de 40 UTM, por tráfico ilícito de drogas.

Las penas deberán cumplirse efectivamente, comenzando por la más grave. Se descontará el tiempo que el condenado permanece privado de libertad desde el 10 de abril de 2025.

El tribunal ordenó además decomisar los elementos que contenían la droga, incorporar la huella genética del condenado al registro correspondiente y comunicar la sentencia al Servicio Electoral.

Como el sentenciado es extranjero, el fallo también deberá ser informado al Servicio Nacional de Migraciones una vez que quede firme.

Vea sentencia Cuarto Tribunal de Juicio Oral en lo Penal de Santiago Rol N°137-2026.

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