Entrevistas
Profesores en tiempos de cambios
“La convivencia escolar es hoy el problema más urgente del sistema educativo”, dice Mario Aguilar
El presidente del gremio docente advierte que la crisis de convivencia supera cualquier otro debate educativo y que sin ambientes seguros no es posible enseñar ni aprender. Aguilar aborda además el impacto de la inteligencia artificial, las tensiones en los liceos emblemáticos, las limitaciones de la PAES y las condiciones necesarias para resguardar el bienestar docente y la calidad educativa en un país que exige cambios profundos.

Por Sofía Santander Pérez, Universidad Finis Terrae y Nahovi Jara Lara, Universidad Autónoma
Chile atraviesa un momento decisivo para su sistema educativo. Las discusiones legislativas sobre la Carrera Docente, la convivencia escolar y los mecanismos de evaluación profesional se desarrollan en paralelo a un escenario social complejo, marcado por el aumento de la violencia en los establecimientos, el desgaste emocional de las comunidades educativas y la dificultad de garantizar trayectorias formativas que no profundicen las desigualdades existentes.
Al mismo tiempo, la irrupción acelerada de la inteligencia artificial, los modelos híbridos de enseñanza y las plataformas digitales están redefiniendo las prácticas pedagógicas en todos los niveles, desde la educación básica hasta la educación superior, desafiando la preparación de los docentes y la capacidad del Estado para regular su uso ético y pedagógico.
En medio de este panorama, también emergen tensiones históricas: los liceos emblemáticos buscan reconfigurar su identidad frente a nuevas demandas y expectativas sociales, mientras el sistema de acceso a la educación superior continúa generando debate respecto del rol de la PAES en la reproducción o mitigación de brechas socioeducativas. Todo ello ocurre en un país que exige, cada vez con más fuerza, una educación que forme integralmente, que cuide a sus comunidades y que reconozca la dignidad del trabajo docente.
Para profundizar en estos desafíos y en las transformaciones que hoy atraviesa la educación chilena, conversamos con Mario Aguilar, presidente del Colegio de Profesoras y Profesores de Chile. En esta entrevista, Aguilar analiza el rol actual de los docentes en un entorno social cambiante, las oportunidades y riesgos que trae la inteligencia artificial, la evolución de la docencia universitaria en modelos más tecnificados y las prioridades que deberían guiar los proyectos de ley en curso.
Su mirada ofrece claves para comprender hacia dónde se encamina el sistema educativo y cuáles son las condiciones necesarias para resguardar la calidad, el bienestar docente y el derecho a aprender de todos los estudiantes.
1. ¿Cómo definiría hoy el rol de los profesores en la formación integral de los estudiantes, considerando los cambios sociales y educativos que enfrenta el país?
Una parte importante de la formación y la filosofía que se nos entrega para dedicarnos a la docencia está enfocada en la integralidad de la educación. Sin embargo, en la práctica existe mucho individualismo y valores distorsionados que se están instalando. Aunque el modelo educacional reclama la integralidad, no es eso lo que realmente se favorece.
Si nos remitimos a las pruebas estas son muy sesgadas, debido a que se enfocan en determinadas áreas del aprendizaje, requiriendo respuestas conductistas que no favorecen la integralidad.
2. ¿Cuáles son, a su juicio, los principales desafíos que plantea la incorporación de la inteligencia artificial en el sistema educativo, tanto en el trabajo docente como en los procesos de aprendizaje, y qué regulaciones o lineamientos deberían establecerse para su uso ético y pedagógico?
La IA está cambiando radicalmente la forma de funcionamiento de la sociedad, y eso impacta profundamente en la educación. Está reconocido el tema de las posibilidades que tiene para facilitar procedimientos administrativos, la generación de materiales, realización de pruebas, revisión de pruebas, entre otros. Pero también existen amenazas, debido a que existen ciertas tendencias que suponen que esta tecnología reemplazará a la escuela, lo que considero errado, porque la educación no puede dejar de tener la interacción humana como un factor central.
La IA viene en ayuda para mejorar los procesos pedagógicos, pero no es beneficioso que esta venga a reemplazar la escuela, ya que respecto de lo mencionado en el punto anterior sobre la formación integral, difícilmente podrá otorgar el toque humano, el cual es capaz de distinguir la veracidad de lo entregado por esta vía, demostrando que es infalible.
3. ¿Cómo evalúa el rol que están asumiendo los profesores en la educación superior, especialmente frente a modelos universitarios más tecnificados, currículos híbridos y plataformas digitales que están redefiniendo la docencia universitaria?
El desafío es parecido, con un mayor nivel y especialización. Pero, en el caso de la IA, esta se irá incorporando fuertemente en el trabajo: por ejemplo, en la medicina aporta bastante, en la ingeniería y en todo lo relacionado con áreas tecnológicas. Sin embargo, también tiene amenazas, y ese es el tema, porque las preguntas no pueden responder a la situación global de lo que significa hoy la IA.
Una de las amenazas es que reemplace a los humanos, y eso es lo que se debe evitar que termine siendo la rectora de nuestra vida.
4. Respecto de los proyectos de ley en discusión que afectan la Carrera Docente, la convivencia escolar o la evaluación profesional, ¿qué elementos deberían priorizarse para resguardar la calidad educativa y el bienestar docente?
La convivencia es un tema central y el más urgente de abordar hoy. No hay aprendizaje adecuado si no existe una base de convivencia que permita que este se desarrolle. Los hechos de violencia que hemos vivido —agresiones a docentes, agresiones entre estudiantes, estudiantes acuchillados, estudiantes asesinados, apoderados agresivos— muestran una enorme cantidad de situaciones serias que tienen desafiada a la escuela.
El tema de la convivencia es clave. Con una convivencia buena y respetuosa, donde se sienta seguridad y un ambiente grato en la escuela, será posible desarrollar el aprendizaje y cumplir con los objetivos de la educación. Si, por el contrario, el espacio es inseguro, es muy poco probable que eso se logre.
5. ¿Cuál es su diagnóstico sobre la PAES y el sistema de acceso a la educación superior? ¿Considera que evalúa adecuadamente las brechas socioeducativas o reproduce desigualdades existentes?
La PAES, en relación con la PSU —esta última con varias décadas de existencia—, es una prueba mucho más equitativa. La PSU era una prueba tremendamente injusta, que desfavorecía fuertemente a estudiantes que venían de colegios con condición socioeconómica más desfavorecida, mientras que la PAES tiende a intentar detectar no tanto cuánto del currículum aprendió el estudiante, sino qué potencialidad y viabilidad tiene en el éxito de una carrera.
Parece ser que estos son factores predictores de un mayor éxito o no en los estudios superiores, pero todavía falta mucho. Además, una prueba por sí misma no tiene la posibilidad de resolver las inequidades del sistema educacional. Lo que seguirán demostrando las pruebas, por mucho que se les hagan cambios, es que nuestro sistema es muy individualista, y que dependiendo del nivel socioeconómico al que pertenezca la persona —y, por lo tanto, del tipo de educación al que accede—, son las posibilidades que la educación le entrega, y eso es injusto. En Chile la educación no es un factor de movilidad social, sino de segregación social.
Por lo tanto, la prueba no resuelve el problema. La PAES es un avance, eso sí, y la PSU era poco útil para determinar la potencialidad y viabilidad.
6. En cuanto a los liceos emblemáticos, ¿qué mirada tiene sobre su actual situación, especialmente en términos de proyecto educativo, convivencia interna y expectativas sociales respecto de su rol histórico?
Hay varios colegios emblemáticos que han pasado por temas muy difíciles, con situaciones graves como las ocurridas en el INBA, donde hubo estudiantes gravemente quemados. Pero eso es lo más espectacular de la crisis de los colegios emblemáticos, lo que llama más la atención mediática. En realidad, lo que ha ocurrido con estos colegios es que, durante mucho tiempo —décadas—, fueron bastante abandonados y, por lo tanto, fueron acumulando problemas de infraestructura, falta de recursos, hacinamiento en las salas de clases y pocas posibilidades, debido precisamente a esa falta de recursos, de adaptarse a los cambios sociales que fueron ocurriendo aceleradamente en los últimos años.
Entonces, son colegios que se denominan “emblemáticos” y se enfatiza su rol histórico, pero en la práctica han tenido muy poco apoyo institucional, y creo que siguen teniendo muy poco apoyo institucional.
Debemos separar los hechos graves, que siempre hemos condenado: hechos de violencia que en muchas ocasiones han llegado a niveles absurdos contra la propia comunidad. La verdad, es muy difícil entender qué sentido puede tener eso. Pero, en el fondo, estos colegios han tenido crisis muy grandes producto de este abandono. Ahora bien, son instituciones con tanta historia y tantas fortalezas que, a mi entender, muchos de ellos serán capaces de superar esta crisis.
7. La violencia contra profesores y funcionarios ha aumentado en distintos establecimientos. ¿Qué medidas urgentes deberían adoptarse, tanto en política pública como en gestión escolar, para proteger a los docentes y garantizar ambientes de aprendizaje seguros?
Yo lo planteo en dos tipos de medidas. Como primeras se encuentran las inmediatas, las cuales tienen que ver con contener la violencia y entregar herramientas para que las comunidades puedan defenderse de la violencia que llega desde afuera, específicamente desde la sociedad. Estas herramientas son de carácter legal y actualmente no existen; por eso hay en el Parlamento una ley de convivencia que queremos que se apruebe.
Por otro lado, entendemos que esas son solo medidas de contención y no abordan el problema de fondo, que es una sociedad violenta que convierte la violencia en un modo de relación cotidiana. Basta observar el día a día del país para notarlo.
Se requiere que las comunidades escolares vayan generando espacios de participación y diálogo entre sus miembros, y que se establezcan nuevos tratos de correlación. Creo que la única forma de que los colegios y las comunidades avancen en este tema es generar un trato y un acuerdo entre los distintos integrantes, de manera que quienes participen se sientan comprometidos con ese pacto. Para esto es necesario propiciar estos espacios, que hoy no existen o se dan muy poco.
A veces se cree que lo punitivo, la sanción, es la única vía. Creo que eso es un error, ya que la sanción debe aplicarse cuando corresponde —pues hay situaciones graves que no pueden quedar impunes—, pero basarse solo en esa vía sería equivocado.
El tema de fondo requiere ese nuevo trato mencionado anteriormente, y este solo puede generarse mediante el diálogo y el acuerdo dentro de la propia comunidad escolar.
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