FORMACIÓN JURÍDICA EN CHILE
Entre el código y el oficio: Dos visiones críticas sobre la formación jurídica que Chile posterga
Si, efectivamente hemos constatado la frustración de los estudiantes, quienes perciben como problemático el transitar tantos años por la carrera y no saber por ejemplo redactar de forma eficaz un contrato de compraventa

Por Joaquín Tomás Guerrero Reyes, Universidad Finis Terrae
La formación jurídica en Chile arrastra, desde hace años, una tensión no resuelta entre la enseñanza teórica del Derecho y las exigencias concretas del ejercicio profesional. Mientras las facultades continúan privilegiando modelos tradicionales centrados en la dogmática, la realidad laboral expone con crudeza las dificultades de miles de egresados que llegan a tribunales, estudios jurídicos y servicios públicos sin herramientas prácticas suficientes para desenvolverse con autonomía y solvencia.
Esta brecha entre universidad y práctica no es solo una inquietud académica, sino un problema institucional que impacta directamente en el acceso a la justicia, en la calidad del servicio profesional y en la trayectoria laboral de los nuevos abogados. La creciente proliferación de iniciativas privadas de formación práctica revela, además, un síntoma más profundo: la incapacidad del sistema universitario para adaptarse a un ejercicio jurídico cada vez más complejo, tecnificado y demandante.
En este contexto, Diario Constitucional conversa con Carolina Antonieta del Pilar Aburto Niguén y Carolina Angélica De la Hoz Hernández, ambas abogadas y licenciadas en Ciencias Jurídicas por la Universidad Católica de Temuco y socias fundadoras de Procuradores.cl, plataforma de formación jurídica práctica que ha ganado notoriedad precisamente por ofrecer aquello que el pregrado suele postergar o derechamente omitir. A través de esta entrevista, se aborda sin eufemismos el estado actual de la enseñanza del Derecho, las responsabilidades de las universidades y los desafíos pendientes para formar abogados capaces de enfrentar, desde el inicio, la realidad profesional.
La conversación propone una reflexión crítica sobre el futuro de la formación jurídica en Chile, tensionando el modelo vigente y abriendo el debate sobre si es posible —o aún deseable— seguir formando abogados de espaldas a la práctica.

Carolina de la Hoz
1. ¿Cómo evalúan el estado actual de la formación jurídica en Chile a nivel de pregrado? ¿Dirían que el modelo tradicional de enseñanza del Derecho se encuentra rezagado frente a las exigencias reales del ejercicio profesional contemporáneo?
Desde mi perspectiva, creo que en general la formación de pregrado sigue siendo sólida desde un punto de vista teórico, formando abogados con una buena base conceptual. Sin embargo, no es posible desconocer que el modelo tradicional más que estar completamente rezagado presenta limitaciones frente a las exigencias reales, especialmente vinculadas a la formación práctica y desarrollo de habilidades más allá de lo estrictamente jurídico, tales como la argumentación oral, negociación, habilidades blandas, entre otras, de suma relevancia para desenvolverse en el ejercicio profesional. Lo anterior, conlleva a que muchos egresados presenten dificultades al insertarse inicialmente en el mercado laboral y consecuentemente repercute directamente en el aumento del desempleo.
2. Desde su experiencia directa con egresados, ¿cuáles son las principales carencias con las que los nuevos abogados llegan al mundo laboral? ¿Existe, a su juicio, una brecha estructural entre lo que se enseña en las facultades de Derecho y lo que efectivamente se exige en la práctica profesional?
Desde mi experiencia considero que las principales carencias son principalmente, tres. En primer lugar, una falta importante de formación práctica, manejan la teoría pero al momento de llevarla a la práctica presentan dificultades para desenvolverse en el ejercicio profesional. En segundo lugar, la ausencia de herramientas para la inserción laboral, sea que busquen trabajar de forma independiente, a través de la captación de clientes, como de forma dependiente sin habilidades para desarrollar un buen currículum vitae o presentarse en un proceso de selección. Finalmente, desconocimiento respecto a la diversidad de áreas en las que un abogado puede desarrollarse, generando una visión reducida de campo laboral más allá de ejercicio tradicional. En concordancia con la primera falencia indicada, a mi juicio existe una brecha estructural ya que el enfoque sigue estando predominantemente en un contenido teórico en contraposición a las exigencias actuales de la práctica profesional vinculadas a un mayor desarrollo de habilidades prácticas, blandas e incluso comerciales. En el mercado laboral actual, no es posible desconocer que es altamente competitivo y que la adquisición de estas herramientas realmente puede marcar la diferencia a la hora de insertarse en el mundo laboral sea de forma dependiente o independiente.
3. Procuradores.cl nace como una iniciativa de formación jurídica práctica. ¿Qué fallas concretas del sistema universitario identificaron como detonantes para impulsar este proyecto?
En cuanto a las fallas concretas diría que son dos: por un lado, la escasa preparación práctica, y en este punto quiero mencionar, que en mi caso, siempre fui una estudiante destacada, posicionándome dentro de los mejores promedios de mi generación, sin embargo, ello no impidió que de igual forma al momento de realizar gestiones jurídicas como estudiante de derecho constara que manejaba la teoría pero en la práctica carecía de las herramientas necesarias, teniendo que recurrir al apoyo de experiencias de abogados conocidos, porque mis pares se encontraban en la misma situación de desconocimiento, por lo tanto, si bien existe un contraste en el rendimiento académico de ambas Carolinas: la piedra de tope fue la misma, y por otro lado, la ausencia de redes de contacto, transformándose Procuradores.cl en un verdadero puente que enlaza a quienes necesitan formación práctica e insertarse profesionalmente.
4. ¿Qué tipo de formación ofrecen hoy y a qué públicos está dirigida? ¿Dirían que su crecimiento refleja una insuficiencia del sistema universitario para preparar adecuadamente a estudiantes y egresados para el ejercicio real del Derecho?
La formación que se ofrece actualmente es 100% práctica, seguimos apostando por la entrega de conocimientos prácticos de la mano de profesores que día a día tramitan en el área del curso que realizan. Nuestro público son los estudiantes de derecho, técnicos jurídicos y abogados que acceden al conocimiento de forma accesible desde el punto de vista económico. Creo que el crecimiento de Procuradores.cl refleja la necesidad de complementar la formación universitaria con experiencias prácticas concretas, en este contexto, Procuradores.cl permite un espacio para aplicar los conocimientos teóricos ya adquiridos en la universidad, entendiendo nuestro trabajo como un apoyo a la labor formativa de las universidades. Por otro lado, nuestra estructura digital nos permite detectar las necesidades de la comunidad jurídica de forma mucho más rápida que las mismas universidades y adaptarnos al estructurar nuestros cursos de la mejor forma posible.
5. Ustedes sostienen que su propuesta complementa —y no reemplaza— la formación universitaria. Sin embargo, ¿no evidencia su existencia que las facultades de Derecho han fallado en integrar la práctica jurídica de manera efectiva en el pregrado?
No necesariamente, creo que es un reflejo de la dificultad que tiene la formación universitaria de abarcar dentro de la malla curricular todas las dimensiones prácticas del ejercicio profesional, más allá de lo que está contemplado como las clínicas jurídicas. El ejercicio real de nuestra profesión es dinámico y dependiente de la experiencia concreta, como por ejemplo lo que ocurre con tribunales que tienen distintos criterios al momento de resolver, por lo tanto, creo que de forma natural existirá siempre un déficit de conocimiento práctico que en Procuradores.cl cumplimos la labor de colaborar en el tránsito que permite al egresado enfrentar el mundo laboral.
6. ¿Por qué, en su opinión, el aprendizaje práctico sigue postergándose en la formación jurídica chilena, como si el contacto con la realidad profesional fuera un asunto secundario o posterior a la titulación?
En mi opinión el aprendizaje práctico se posterga por una construcción histórica de la formación jurídica en nuestro país, concentrada en la formación de abogados con una base teórica sólida, casi como si existiera una tensión permanente entre lo profundidad de lo teórico en contraposición a la formación práctica. Creo que las universidades podrían avanzar flexibilizando la incorporación de formación práctica permitiendo un contacto más temprano con el ejercicio profesional, sin embargo, siendo realista, creo que aun así siempre existirán déficits, por la complejidad que significa el ejercicio real de derecho, siendo una tarea -desde mi punto de vista- en extremo difícil para ser abarcado totalmente en la formación universitaria. Hay un aprendizaje natural que consolida la experiencia profesional y que nosotros cumplimos a través de acortar el camino de descubrirlo mediante cursos orientados a reducir el aprendizaje por ensayo y error.
7. Desde una perspectiva crítica, ¿qué competencias prácticas esenciales no está entregando hoy la universidad a los estudiantes de Derecho? ¿Tramitación, redacción forense, comprensión del funcionamiento real de los tribunales, relación con clientes?
En cuanto a las prácticas esenciales que no están siendo entregadas o al menos no de la forma que actualmente el egresado necesita; en primer lugar, existe un desconocimiento de como tramitar distintos tipos de causas, esto se traduce en por ejemplo no manejar el uso correcto de la Oficina Judicial Virtual, desconocer la nomenclatura de las causas, etapas propias de cada procedimiento, entre otros. En segundo lugar, se advierte la formación deficiente en materia de redacción jurídica, lo cual sumado con el uso excesivo de modelos de escritos y herramientas de inteligencia artificial ha contribuido al debilitamiento y prácticamente el olvido del razonamiento jurídico.
Finalmente, observamos una falta de desarrollo de habilidades blandas para tratar con clientes que acuden a nosotros en un contexto normalmente difícil, sea de conflicto, incertidumbre o angustia. En este ámbito, es de suma relevancia que la formación universitaria también contemplara la entrega de herramientas para abordar dichas situaciones con empatía y criterio profesional.
8. ¿Cree que el sistema universitario chileno está dispuesto —institucional y culturalmente— a avanzar hacia una integración real entre teoría y práctica, o existe una resistencia estructural a modificar el modelo tradicional de enseñanza del Derecho?
Creo que hemos constatado avances en especial en lo que dice relación con las clínicas jurídicas, lo hemos constatado con estudiantes que nos sorprende la formación práctica que tienen a raíz de su paso por la misma, así que creo que existen ciertos avances, sin embargo, estos aún son parciales y no estructurales. La problemática no radica exclusivamente en la estructura del modelo educativo, sino también en quienes lo implementan. Por lo tanto, de existir un cambio, este apunta incluso a la cultura académica y concepciones pedagógicas sino no quieren quedar en un plano meramente formal más que en la práctica efectiva. En resumen, si hay una resistencia al cambio con ciertos avances hacia la integración entre teoría y práctica.
9. A partir de su experiencia formando a miles de estudiantes, ¿han observado una creciente frustración o desafección de los alumnos frente a una formación excesivamente teórica? ¿Buscan hoy una preparación distinta a la que recibieron generaciones anteriores?
Si, efectivamente hemos constatado la frustración de los estudiantes, quienes perciben como problemático el transitar tantos años por la carrera y no saber por ejemplo redactar de forma eficaz un contrato de compraventa. Esta situación genera un sentimiento de frustración o casi de sentir que el tiempo pudo ser mejor aprovechado. En razón de lo anterior, actualmente los estudiantes buscan una preparación distinta y creo que también está muy conectado con el acceso masivo a redes sociales que les permite tener un acercamiento mucho más directo a la realidad del ejercicio profesional. A diferencia de lo que me pasaba cuando estudiaba en pregrado que percibía el sistema judicial como algo lejano o casi que de caricatura televisiva.
Actualmente la misma creación de contenido jurídico que podemos ver en distintas plataformas les da un acercamiento y por lo tanto, una necesidad creciente por una formación más aplicada y alineada con las exigencias reales de ejercicio de derecho.
10. Finalmente, frente a un sistema que parece no estar respondiendo adecuadamente a las exigencias del ejercicio profesional, ¿qué recomendación le darían a un estudiante de Derecho que no quiere egresar con una formación meramente académica y desvinculada de la práctica real?
Procuradores.cl además de facilitar el acceso a la educación práctica del derecho de forma accesible, ha cumplido siempre un rol clave como impulsor de atreverse y de perder el miedo a la tramitación desde una etapa temprana, incluso siendo aún estudiante de derecho. Existen numerosas gestiones que pueden realizar sin necesidad de contar con el patrocinio de un abogado, y que permiten un acercamiento real y concreto de la práctica profesional. En este sentido, la principal recomendación precisamente sería empezar a tramitar como estudiante. Si hay un momento adecuado para equivocarse y aprender, es precisamente este, siempre actuando con responsabilidad, entendiendo que se trabaja con personas reales y que cada gestión debe realizarse con la debida diligencia y compromiso profesional.

Carolina del Pilar Aburto
1. ¿Cómo evalúan el estado actual de la formación jurídica en Chile a nivel de pregrado? ¿Dirían que el modelo tradicional de enseñanza del Derecho se encuentra rezagado frente a las exigencias reales del ejercicio profesional contemporáneo?
La formación jurídica de pregrado en Chile continúa, en términos generales, fuertemente anclada a un modelo excesivamente teórico. En la mayoría de las escuelas, el desarrollo de habilidades profesionales se limita a uno o dos ramos electivos o a la única clínica jurídica en quinto año, lo que genera una evidente distancia entre la enseñanza universitaria y las exigencias reales del ejercicio profesional. Esta realidad responde en parte a la tradición del sistema de “civil law”, heredero del Derecho romano, que ha privilegiado históricamente el estudio dogmático, la memorización normativa y la formación conceptual, así como al peso institucional para cada universidad que implica que el título profesional sea otorgado por la Corte Suprema, esto implica cumplir un estándar. No obstante, estos factores no deberían ser incompatibles con una enseñanza más aplicada.
Desde la experiencia de Procuradores, formando a estudiantes de prácticamente todas las escuelas de Derecho del país, se observa una falencia transversal: la escasez de instancias prácticas tempranas que permitan comprender cómo opera el Derecho en la realidad. Las pasantías o prácticas suelen reservarse a un grupo reducido de alumnos con alto rendimiento académico, dejando fuera a muchos estudiantes que, sin destacar necesariamente por la memorización, podrían desarrollar sólidas competencias prácticas. Este modelo de enseñanza también invisibiliza a personas con atención divergente y otras neurodivergencias, a quienes les resulta especialmente difícil adaptarse a metodologías rígidas, inflexibles, tradicionales y poco inclusivas, centradas casi exclusivamente en la clase expositiva y la repetición normativa, “sabe o no sabe el artículo”.
Si bien algunas escuelas han comenzado a innovar de manera gradual, el desafío sigue siendo relevante. El Derecho es una disciplina dinámica, que evoluciona junto a los cambios sociales, culturales y tecnológicos, como lo demuestra, por ejemplo, la implementación del Registro Nacional de Deudores de Pensiones de Alimentos. Por lo mismo, si el Derecho avanza, su enseñanza también debe hacerlo. En este sentido, resulta pertinente buscar un símil con carreras como salud o educación, que incorporan prácticas tempranas o instancias de observación desde los primeros años, permitiendo a los estudiantes familiarizarse progresivamente con el entorno profesional y que al egresar estén mejor preparados para enfrentar las exigencias del mundo laboral.
2. Desde su experiencia directa con egresados, ¿cuáles son las principales carencias con las que los nuevos abogados llegan al mundo laboral? ¿Existe, a su juicio, una brecha estructural entre lo que se enseña en las facultades de Derecho y lo que efectivamente se exige en la práctica profesional?
Desde la experiencia con egresados y egresadas, una de las principales carencias con las que los nuevos abogados llegan al mundo laboral no es siempre la falta de conocimientos prácticos del Derecho, sino la ausencia de herramientas para valorar su trabajo profesional. Muchos desconocen cómo fijar y comunicar honorarios, cómo dimensionar el valor de su tiempo y de su conocimiento —que es un bien intangible— o cómo evaluar si una oferta laboral es acorde a las funciones que deberán desempeñar o como emitir una boleta de honorarios por la prestación de sus servicios y ahí es donde entra procuradores, como un acompañamiento y una red de apoyo.
Respondiendo la segunda pregunta, sí, existe una brecha estructural entre lo que las facultades de Derecho enseñan y lo que el ejercicio profesional exige. Las universidades ofrecen un servicio educacional y, en ese contexto, debiesen asumir también la responsabilidad de preparar a sus estudiantes para desenvolverse en el mercado laboral, sin limitar la formación únicamente a lo teórico. Esto no implica desmantelar el modelo tradicional, sino complementarlo, manteniendo una base académica sólida que permita la investigación, el pensamiento crítico y el desarrollo del Derecho, necesitamos la doctrina y nuevos autores, pero entregando las herramientas prácticas indispensables para el ejercicio profesional en todos sus campos.
3. Procuradores.cl nace como una iniciativa de formación jurídica práctica. ¿Qué fallas concretas del sistema universitario identificaron como detonantes para impulsar este proyecto?
Lamento quizás sorprender al entrevistador, pero Procuradores Chile SpA. no nace como respuesta directa a una falla puntual de las universidades, sino desde una experiencia profundamente personal. Yo, Carolina Aburto Niguén, fui una mala estudiante en los términos tradicionales del sistema: bajo rendimiento académico, dificultad para memorizar artículos y una constante sensación de no encajar en el modelo clásico de enseñanza jurídica. Aunque contaba con buenas habilidades de argumentación, oratoria y análisis práctico, estas no eran suficientes en un sistema que, como dije anteriormente prioriza el “sabe o no sabe el artículo”.
Esa inseguridad frente al ejercicio profesional, de sentir que no sabía nada, lejos de disminuir, se intensificó al pensar en incorporarme al mercado laboral ya con el título profesional, sin haber adquirido durante la carrera las herramientas prácticas necesarias para ejercer con confianza y autonomía.
Procuradores.cl surge entonces como una iniciativa de democratización del Derecho, orientada a quienes quedan al margen del modelo tradicional de enseñanza o de una élite del conocimiento que muchas veces está determinada por el poder económico. En mi experiencia personal, estudiar siempre con fotocopias —porque comprar libros originales de alto costo era impensado y los ejemplares de biblioteca solían no estar disponibles— fue una realidad compartida por muchos estudiantes.
Muchos no logramos destacar en el modelo académico tradicional, por muchos factores, que no son responsabilidad de las universidades, pero sí habemos muchos y muchas contamos con las competencias, la motivación y la vocación necesarias para ejercer. Por ello, la procucomunidadbusca facilitar el acceso a herramientas que la universidad no siempre puede entregar, no por falta de voluntad, sino por la ausencia de una modernización integral del sistema educativo chileno en todos sus niveles.
4. ¿Qué tipo de formación ofrecen hoy y a qué públicos está dirigida? ¿Dirían que su crecimiento refleja una insuficiencia del sistema universitario para preparar adecuadamente a estudiantes y egresados para el ejercicio real del Derecho?
Procuradores.cl ofrece formación jurídica práctica orientada a estudiantes, egresados, técnicos jurídicos y abogados jóvenes que buscan conocimiento accesible y aplicable al ejercicio profesional, especialmente quienes no cuentan con los recursos para acceder a diplomados, posgrados o especializaciones. Sin reemplazar a la universidad, se presenta como una vía de acompañamiento para el ingreso al mercado laboral, abordando tanto el Derecho práctico como habilidades profesionales esenciales y promoviendo una mirada ética y colaborativa del ejercicio jurídico.
Nuestro crecimiento responde a la necesidad imperante que existía en el rubro legal de espacios formativos basados en la colaboración entre colegas y futuros colegas. En Procuradores se enfatiza que nadie ejerce solo: abogados, técnicos jurídicos y otros profesionales cumplen roles complementarios y fundamentales.
Otro gran punto a favor del gran crecimiento que hemos tenido, con más de 7.000 estudiantes desde el 2020, es normalizar el error como parte del aprendizaje —incluso entre profesionales con experiencia— permite a las nuevas generaciones ejercer con menos miedo, mayor resiliencia y desde una práctica jurídica más humana y responsable.
5. Ustedes sostienen que su propuesta complementa —y no reemplaza— la formación universitaria. Sin embargo, ¿no evidencia su existencia que las facultades de Derecho han fallado en integrar la práctica jurídica de manera efectiva en el pregrado?
Existe una debilidad en la integración de la práctica jurídica en el pregrado, pero esta no puede atribuirse únicamente a una falla de las facultades de Derecho, sino que responde a un problema estructural. Reconocer esta falencia no implica desconocer los avances alcanzados, como la incorporación de la clínica jurídica al itinerario formativo, instancia que años atrás no formaba parte de la formación académica regular, parece increíble, pero es cierto.
Más que falta de voluntad, lo que se evidencia es una dificultad real para innovar de manera coordinada y efectiva. No existe hoy una articulación entre las más de 40 escuelas de Derecho ni entre los más de 3.000 titulados que egresan anualmente que permita impulsar reformas conjuntas. Esto se refleja, por ejemplo, en la precarización de la práctica profesional obligatoria en las corporaciones de asistencia judicial y en la falta de claridad sobre el rol, los límites y las oportunidades laborales de los técnicos jurídicos, quienes muchas veces son invisibilizados por los mismos abogados y eso no puede pasar en una comunidad jurídica que busca la colaboración, dignidad y crecimiento profesional para todos y todas, anhelo en que queden obsoletas las segregaciones injustas.
En este contexto, resulta indispensable un trabajo conjunto entre gremios, estamentos estudiantiles, equipos administrativos y autoridades universitarias y estatales, que permita generar espacios de diálogo, articulación,debate y cohesión para definir hacia dónde avanzar y cómo mejorar de manera efectiva la formación y ejercicio en el ámbito jurídico, entre mejores profesionales, mejor es el acceso de la sociedad a la justicia, siempre lo he dicho.
6. ¿Por qué, en su opinión, el aprendizaje práctico sigue postergándose en la formación jurídica chilena, como si el contacto con la realidad profesional fuera un asunto secundario o posterior a la titulación?
A mi juicio, el aprendizaje práctico sigue postergándose principalmente por dos razones. La primera es de carácter estructural: los cambios curriculares en la educación superior son procesos lentos, graduales y que requieren coordinación institucional, lo que dificulta incorporar de manera oportuna el contacto con la realidad profesional durante el pregrado.
La segunda razón es que la educación también opera bajo una lógica económica. Las universidades conciben el pregrado como una formación general y relegan la profundización práctica a diplomados, magísteres o posgrados, ese es el modelo de negocios y es una lógica legítima, pero que muchas veces no es visualizada por quienes ingresan a la carrera con 18 o 19 años, siendo la educación el único camino para progresar, sin redes, sin herencias, sin contactos, la educación es la fórmula para avanzar, entonces las expectativas son altas. Esto genera frustración en muchos egresados, que sienten que la formación recibida no fue suficiente para desenvolverse con seguridad en el mundo laboral, especialmente considerando que la enseñanza jurídica suele ser poco integral y escasamente interdisciplinaria.
Procuradores.cl se inserta también en esa realidad como empresa de capacitación que responde a necesidades prácticas inmediatas, manteniendo como eje el acceso equitativo al conocimiento.
7. Desde una perspectiva crítica, ¿qué competencias prácticas esenciales no está entregando hoy la universidad a los estudiantes de Derecho? ¿Tramitación, redacción forense, comprensión del funcionamiento real de los tribunales, relación con clientes?
La verdad, es que todas las anteriores. Sin embargo, una de las falencias más relevantes —y menos abordadas— es la dificultad de los futuros profesionales para valorizar su propio trabajo y proyectarse de manera autónoma en el ejercicio de la profesión.
Se sigue transmitiendo, de forma explícita o implícita, que los caminos laborales del abogado se reducen a trabajar en un estudio jurídico, incorporarse a una empresa, ingresar al sector público, a la academia judicial o al ministerio público. Rara vez se forma al estudiante con la perspectiva de que también puede —y muchas veces debe— construir su propio ejercicio profesional, levantar un estudio jurídico o desarrollar proyectos legales propios y menos innovar en nuevas áreas del derecho.
Esto se traduce en que muchos egresados no saben cuánto vale su tiempo, su conocimiento ni cómo ejecutar ese conocimiento en la práctica. Aunque existen aranceles referenciales de colegios de abogados disponibles públicamente en internet, leer un PDF no reemplaza una formación integrada que enseñe, a lo largo de los cinco años de pregrado, cómo fijar honorarios, cómo ofrecer servicios profesionales, negociar, plantear estrategías y cómo transformar el conocimiento jurídico en un ingreso sostenible en el tiempo.
8. ¿Cree que el sistema universitario chileno está dispuesto —institucional y culturalmente— a avanzar hacia una integración real entre teoría y práctica, o existe una resistencia estructural a modificar el modelo tradicional de enseñanza del Derecho?
Creo que sí existe una disposición, tanto institucional como cultural, y lo he podido constatar directamente. Durante 2024 y 2025 tuvimos la oportunidad de visitar e interactuar con diversas casas universitarias, en gran parte gracias a la Asociación Chilena de Litigación y su invitación a participar de diferentes torneos, y sí, hay un interés genuino por avanzar hacia una mejor integración entre teoría y práctica.
Tal como he señalado antes, esta transformación no puede recaer únicamente en las universidades. Requiere la articulación de múltiples actores del ámbito jurídico: estudiantes, docentes, representantes estudiantiles, autoridades universitarias, el gremio, el Colegio de Abogados —colegiados y no colegiados— y también el Estado. Sin apoyo institucional, recursos públicos y privados, es difícil generar cambios.
9. A partir de su experiencia formando a miles de estudiantes, ¿han observado una creciente frustración o desafección de los alumnos frente a una formación excesivamente teórica? ¿Buscan hoy una preparación distinta a la que recibieron generaciones anteriores?
Sí, sin duda. Existe una desafección creciente frente a una formación jurídica excesivamente teórica, y la historia demuestra que los estudiantes han sido los principales impulsores de las transformaciones en el sistema educativo. Muchos de los derechos y beneficios que hoy existen surgieron precisamente de la presión estudiantil por un acceso más justo y acorde a la realidad social, como la TNE, la gratuidad o los protocolos en contra del acosos en espacios universitarios.
En el ámbito del Derecho, una parte importante de los estudiantes ingresa con motivaciones vinculadas a la justicia social, aunque no siempre sea amparada por la justicia legal, al encontrarse con una formación poco conectada con el ejercicio profesional, busca nuevas formas de aprender y ejercer. Esta inquietud atraviesa tanto a universidades públicas como privadas y se refleja en egresados que cuestionan la formación académica, pero también las condiciones laborales tradicionales y optan por caminos más autónomos, evidenciando una búsqueda por una formación más práctica, coherente, flexible y alineada con sus expectativas profesionales.
10. Finalmente, frente a un sistema que parece no estar respondiendo adecuadamente a las exigencias del ejercicio profesional, ¿qué recomendación le darían a un estudiante de Derecho que no quiere egresar con una formación meramente académica y desvinculada de la práctica real?
Mi principal recomendación es no conformarse y exigir cambios. Buscar espacios de diálogo dentro y fuera del aula y mantener siempre la conexión con la realidad y con las necesidades de las personas. No importa cuántos abogados egresen cada año; lo relevante es garantizar un acceso digno a la justicia, y eso solo se logra con profesionales bien formados, tanto en lo teórico como en lo práctico.
Para ello, es clave que los estudiantes busquen instancias clínicas, prácticas tempranas y experiencias reales, y que, si no existen, las propongan y gestionen colectivamente y eso requiere autonomía, autogestión, compromiso y responsabilidad. Asimismo, trabajar incluso fuera del ámbito jurídico —especialmente en áreas como atención al cliente— entrega habilidades fundamentales, fortalece la paciencia, la empatía y permite comprender mejor la realidad social y laboral.
Finalmente, es importante construir comunidad y valorar el lugar que hoy se ocupa. En Chile, quienes estudian Derecho saben que, tras años de formación, podrán ejercer su profesión si así lo desean, una posibilidad que muchos profesionales migrantes no tienen, pese a contar con títulos, experiencia y recursos invertidos, debido a lo complejo que resulta el proceso de validación. Reconocer ese privilegio, vincularse con redes colaborativas y respetuosas. Siempre atreverse a construir caminos propios comprometidos con la realidad y la verdad.
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