12°C ·Santiago·02 de septiembre de 2026
Diario Constitucional

TECNOLOGÍA EN LA PROFESIÓN LEGAL

Abogados ante la inteligencia artificial: entre la oportunidad y la incertidumbre

La inteligencia artificial ya está transformando la práctica jurídica, acelerando procesos y desplazando tareas mecánicas, pero el verdadero valor del abogado seguirá estando en el criterio estratégico, la verificación responsable de la información y la capacidad de integrar la IA como parte natural del trabajo profesional sin delegar en ella la decisión jurídica.

Por Julio Nicolás Alfaro Alfaro·02 de enero de 2026·7 min de lectura
Matías Ignacio Muñoz Liempi y Sebastián Ignacio Bustos Fernández — Abogados ante la inteligencia artificial: entre la oportunidad y la incertidumbre

Por Julio Nicolás Alfaro Alfaro, Universidad Finis Terrae

La expansión de la inteligencia artificial en el ámbito jurídico ha comenzado a modificar, de manera paulatina, ciertas dinámicas tradicionales del ejercicio de la abogacía. Herramientas capaces de apoyar la investigación normativa y jurisprudencial, sistematizar información o asistir en la elaboración de documentos legales plantean interrogantes relevantes sobre el alcance de su utilización y sus efectos en la práctica profesional. Más allá de la dimensión tecnológica, la discusión se instala en torno al rol del abogado, el valor del criterio jurídico y los límites de la automatización en una profesión históricamente vinculada al razonamiento humano.

Este escenario ha generado posiciones diversas dentro del mundo jurídico. Para algunos, la inteligencia artificial representa una oportunidad para optimizar tiempos, mejorar la eficiencia del trabajo y concentrar el esfuerzo profesional en tareas de mayor complejidad analítica. Para otros, en cambio, su incorporación abre cuestionamientos respecto de la formación de los abogados, la responsabilidad profesional y el eventual desplazamiento de funciones que han sido tradicionalmente parte del aprendizaje y ejercicio del derecho.

En este contexto, se presenta un contrapunto entre Sebastián Ignacio Bustos Fernández, abogado de la Universidad Finis Terrae, y Matías Ignacio Muñoz Liempi, abogado de la Universidad Diego Portales, quienes reflexionan sobre cómo la inteligencia artificial podría incidir en el ejercicio de la abogacía, qué funciones podrían verse transformadas y cuáles continúan requiriendo de manera insustituible el criterio y la responsabilidad del profesional del derecho.

Matías Ignacio Muñoz Liempi

Matías Ignacio Muñoz Liempi

1. ¿Cómo percibes la irrupción de la inteligencia artificial en el ejercicio actual de la abogacía y en tu práctica profesional concreta?

Es un cambio de paradigma. En mi práctica profesional personal, la utilizo para acelerar procesos: cuando la redacción se traba, solicito diferentes enfoques. Le pido que sistematice datos, evalúe tablas de Excel, me genere estructuras de contenido y, en definitiva, me permite destrabar y agilizar tareas que antes consumían mucho tiempo.

2. ¿Qué funciones tradicionales del abogado crees que serán las más impactadas por la inteligencia artificial en el corto y mediano plazo?

Me parece que sin duda es una amenaza a los trabajos más mecánicos. Son tareas relativamente reemplazables con inteligencia artificial. No el cien por ciento, por cierto, pero sí hay gran parte de trabajos operativos que se pueden optimizar de esa manera, liberando tiempo, pero eliminando ciertas funciones básicas. La revisión de documentación estandarizada o la redacción de contratos tipo son un buen ejemplo de ello.

3. Desde tu perspectiva, ¿la inteligencia artificial se presenta más como una herramienta de apoyo o como una amenaza para el ejercicio profesional del abogado?

Yo diría que ambas. Coincido con la reflexión del profesor Rafael Mery respecto a que, hacia el año 2026, la inteligencia artificial dejará de ser una herramienta externa para formar parte de la infraestructura intelectual del trabajo jurídico, es decir, estará integrada en los flujos de trabajo con mucha naturalidad.

Sin embargo, también es una amenaza real tanto para perfiles junior que realizan trabajos mecánicos, como para perfiles senior que no se adapten a los nuevos flujos de trabajo o que hayan desarrollado pocas aptitudes a nivel de visión jurídica estratégica.

4. ¿Consideras que el uso de inteligencia artificial puede contribuir a mejorar el acceso a la justicia, o existe el riesgo de generar nuevas desigualdades?

Creo que la inteligencia artificial puede contribuir indirectamente a mejorar el acceso a la justicia en la medida en que permite optimizar procesos y hacer más eficiente el trabajo jurídico. Hoy el acceso a la información jurídica ya no es exclusivo de los abogados, y en ese sentido la tecnología puede facilitar que más personas comprendan ciertos aspectos del derecho. Sin embargo, el acceso a la información por sí solo no es suficiente, porque el verdadero valor sigue estando en el criterio jurídico y en saber qué hacer con esa información. El riesgo de generar nuevas desigualdades no está tanto en la herramienta, sino en la capacidad de utilizarla de manera estratégica y responsable.

5. ¿Qué desafíos éticos y de responsabilidad profesional plantea la incorporación de la inteligencia artificial en el trabajo jurídico cotidiano?

Es un tema central. Se han visto casos de jurisprudencia falsa presentada en juicios porque alguien no verificó la información. Delegar una función primordial del abogado, como validar que la información sea correcta, tiene consecuencias graves tanto para el prestigio profesional como para los intereses de quienes se representan.

6. ¿Crees que la formación universitaria en Derecho debería adaptarse para preparar a los futuros abogados frente al uso de inteligencia artificial? ¿De qué manera?

Absolutamente. Considero necesario actualizar la formación hacia un enfoque interdisciplinario, con metodologías prácticas, herramientas de comunicación efectiva y gestión de proyectos, ya que memorizar normas será cada vez menos relevante frente a la capacidad de generar resultados y tener criterio estratégico.

7. ¿En qué aspectos del ejercicio profesional estimas que el criterio humano del abogado seguirá siendo irremplazable frente a la automatización?

El valor del profesional jurídico radica en saber qué hacer con la información. La capacidad estratégica y el criterio humano siguen siendo irremplazables.

8. Mirando al futuro, ¿piensas que la inteligencia artificial redefinirá el rol del abogado o que terminará sustituyendo parte relevante de la profesión?

Pienso que ambas cosas ocurrirán. Sustituirá parte de la profesión en funciones mecánicas y redefinirá el rol del abogado, cuyo valor estará en el criterio estratégico y en saber gestionar la información disponible.

Sebastián Ignacio Bustos Fernández

Sebastián Ignacio Bustos Fernández

1. ¿Cómo percibes la irrupción de la inteligencia artificial en el ejercicio actual de la abogacía y en tu práctica profesional concreta?

A mi parecer, la irrupción de la inteligencia artificial ha sido beneficiosa para el ejercicio de la profesión, puesto que permite optimizar el tiempo en determinadas actividades, ya que la inteligencia artificial sirve como una herramienta para facilitar la realización de diversas labores. Por ejemplo, al tener que transcribir el audio de una audiencia de dos horas, antes tomaba más de tres horas efectuar la transcripción; ahora, con la IA, la transcripción se realiza en segundos, solo siendo necesario revisar que no existan errores.

2. Qué funciones tradicionales del abogado crees que serán las más impactadas por la inteligencia artificial en el corto y mediano plazo?

En tareas de gestión documental y procesamiento de información, por ejemplo, transcribir audios de audiencias o resumir ebooks de cientos de páginas. También sirve para mejorar la estrategia que se adopta en una causa, pues al conversar las ideas y los argumentos que sirven para fundarla, permite mejorarlas, ya que puede ayudar a encontrar puntos débiles o ver la causa desde otra perspectiva.

3. Desde tu perspectiva, ¿la inteligencia artificial se presenta más como una herramienta de apoyo o como una amenaza para el ejercicio profesional del abogado?

Desde mi punto de vista, la inteligencia artificial es una herramienta de apoyo para el ejercicio de la profesión, pues ayuda a realizar labores que sin ella tomarían mucho más tiempo. Además, permite fortalecer las ideas que uno tiene, ya que al explicarle una causa y la estrategia que se quiere adoptar, entrega un feedback que permite complementar tales ideas.

4. ¿Consideras que el uso de inteligencia artificial puede contribuir a mejorar el acceso a la justicia, o existe el riesgo de generar nuevas desigualdades?

Sí ayuda a mejorar el acceso a la justicia, ya que una persona ajena al derecho puede adjuntar leyes, normas o jurisprudencia a la inteligencia artificial y pedir que se las resuma o que explique cómo funciona el derecho. Sin embargo, muchas inteligencias artificiales tienen limitaciones cuando no se pagan, lo que genera ventajas para quienes acceden a versiones de pago frente a quienes utilizan versiones gratuitas, aunque igualmente existen herramientas gratuitas que son bastante buenas.

5. ¿Qué desafíos éticos y de responsabilidad profesional plantea la incorporación de la inteligencia artificial en el trabajo jurídico cotidiano?

Principalmente, no delegar todo el trabajo a la inteligencia artificial. Esta puede cometer errores graves, como citar jurisprudencia inexistente, por lo que debe utilizarse solo como una herramienta de apoyo. La inteligencia artificial debe ser entendida como un copiloto que guía, pero no como quien conduce el trabajo jurídico.

6. ¿Crees que la formación universitaria en Derecho debería adaptarse para preparar a los futuros abogados frente al uso de inteligencia artificial? ¿De qué manera?

Sí, porque la inteligencia artificial es el presente y avanza rápidamente. Es necesario enseñar a utilizarla correctamente, para evitar su mal uso, como dejar que realice todo el trabajo sin revisar ni verificar lo que entrega.

7. ¿En qué aspectos del ejercicio profesional estimas que el criterio humano del abogado seguirá siendo irremplazable frente a la automatización?

El valor del profesional jurídico radica en saber qué hacer con la información. La capacidad estratégica y el criterio humano siguen siendo irremplazables.

8. Mirando al futuro, ¿piensas que la inteligencia artificial redefinirá el rol del abogado o que terminará sustituyendo parte relevante de la profesión?

A mi parecer, la inteligencia artificial redefinirá el rol del abogado, pero no lo sustituirá de manera sustancial, ya que no puede reemplazar la interpretación jurídica, la empatía ni la capacidad de gestionar conflictos humanos.

Te puede interesar

Suscribirme a Newsletter