Entrevistas
Sistema político y crisis de representación
Bastián Jul Silva: “Cuando un partido deja de cumplir la función canalizadora de la demanda ciudadana hacia el Estado, deja de representar ese segmento de la sociedad”
Jul afirma que es por intermedio de los partidos que quienes se agrupen sobre ideas o intereses puedan acceder al poder y representar las posiciones del porcentaje de la población que se identifican con este cuerpo político, confiando en la delegación de dicho poder transferido. Si esta representación decrece es justamente cuando la democracia se va debilitando.

Por Kathya Pinaud Palma, Universidad de Chile
En un contexto marcado por el creciente distanciamiento entre la ciudadanía y las instituciones políticas, el rol de los partidos vuelve a situarse en el centro del debate público. La proliferación de casos de corrupción en la última década, la fragmentación del sistema de partidos, la caída en los niveles de confianza institucional y las transformaciones en la participación electoral han abierto interrogantes sobre la capacidad de estas organizaciones para canalizar demandas sociales y sostener la legitimidad del sistema democrático.
A ello se suman factores estructurales que diversos organismos internacionales, como el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), han identificado como señales de posibles tensiones en la gobernanza, entre ellos el bajo crecimiento económico, el aumento de la desigualdad y las dificultades de los sistemas fiscales para redistribuir de manera eficaz los recursos. En Chile, estos elementos han coincidido con un ciclo de reformas institucionales, entre las que destacan el restablecimiento del voto obligatorio y las discusiones legislativas destinadas a modificar el sistema político y el régimen de funcionamiento de los partidos.
En este escenario, decisiones recientes —como la disolución de diversas colectividades políticas por parte del Servicio Electoral tras las elecciones parlamentarias de 2025— han reavivado el debate sobre la estabilidad, representación y futuro del sistema de partidos en el país.
Sobre estos temas conversamos con Bastián Jul Silva, vicepresidente del Partido Socialista de Chile, Administrador Público, Máster en Gerencia y Políticas Públicas por la Universidad de Santiago de Chile, asesor en el Ministerio Secretaría General de la Presidencia en el segundo gobierno de la ex presidenta Michelle Bachelet y actual Administrador Municipal de la comuna de San Joaquín, con quien analizaremos el rol que cumplen los partidos políticos en la democracia contemporánea, los desafíos para recuperar la confianza ciudadana y las reformas institucionales que podrían redefinir el funcionamiento del sistema político chileno en los próximos años.
1. ¿Cuál es, a su juicio, el rol que actualmente desempeñan los partidos políticos en el fortalecimiento de la democracia y en la representación efectiva de la ciudadanía?
Los partidos políticos no solo contribuyen al fortalecimiento de la democracia sino que son parte esencial de la misma.
Los partidos políticos son canalizadores de demandas y representativos de sujetos políticos colectivos de la población. Es por eso que cumplen un rol fundamental para la convivencia democrática, porque no sólo se reconocen como actores capaces de llegar al poder de manera legítima sino que también reconocen a otros partidos como contendores que revisten de igual legitimidad.
Es por intermedio de los partidos que quienes se agrupen sobre ideas o intereses puedan acceder al poder y representar las posiciones del porcentaje de la población que se identifican con este cuerpo político, confiando en la delegación de dicho poder transferido. Si esta representación decrece es justamente cuando la democracia se va debilitando.
2.****¿En qué medida los casos de corrupción que han involucrado a la clase política —como Penta, SQM, Caval o el caso Fundaciones— han incidido en el distanciamiento entre la ciudadanía y los partidos políticos?
La confianza en las instituciones públicas, en la política y en especial en sus protagonistas se construye desde dos dimensiones; en primer lugar la capacidad que estos tienen en implementar políticas públicas que den cuenta de mejoras en la calidad de vida de sus ciudadanos y por otro lado en el comportamiento íntegro de los representantes. Es en este último donde los casos anteriormente nombrados golpeó profundamente en la confianza, pues la ciudadanía espera que aquellos que tomamos decisiones con los recursos que le pertenecen a todos los chilenos tengamos una conducta ejemplar, que de cuenta de las promesas de cambio que proponemos, y que elimine el abuso que la política también ha tenido.
**3.**El PNUD ha señalado que uno de los primeros signos de una crisis de gobernanza se vincula con la distribución de recursos en la sociedad, especialmente en contextos de bajo crecimiento económico, aumento de la desigualdad y sistemas fiscales poco redistributivos. ¿Cómo evalúa usted esta situación en el Chile actual?
La desigualdad en Chile es evidente y así lo demuestran los diversos estudios que se han realizado. Por un lado el índice de Gini demuestra que Chile se mantiene como uno de los países más desiguales en relación al resto de los países “OCDE”, por otro lado según el mismo PNUD considera que en Chile se viven dos países distintos. Esto se grafica en que por ejemplo, el Índice de Desarrollo Humano de una comuna como Vitacura sea similar a IDH al de Alemania o Suiza, en cambio tenemos una comuna como Alto Bio Bio cuyo IDH es similar al de Sudán del Sur. O por ejemplo en la misma Región Metropolitana dónde el IDH de comunas como la Pintana es similar al de Bolivia.
Si bien con esta información uno creería que sólo es una cuestión económica y que no tiene una relación con la gobernabilidad, la evidencia indica lo contrario. Por ejemplo, aquellos países que cuentan con la más alta credibilidad al sistema político coinciden con aquellos que son los menos desiguales, y ese es un norte que deberíamos apostar como cuerpo político nacional.
4. A la luz de este escenario, ¿cuáles cree que son los principales desafíos que enfrentan hoy los partidos políticos para recuperar legitimidad y confianza ciudadana?
Los partidos políticos presentan varios desafíos que deben superar para recuperar la confianza ciudadana y creo que se circunscribe a dos pilares fundamentales. Uno está relacionado con el mensaje que se transmite a la ciudadanía en cuanto a los casos de corrupción. Es difícil ver que un ciudadano sienta inclinación de acercarse a cualquier grupo humano sabiendo que han existido casos de corrupción y delitos y que no ha existido una sanción clara y ejemplificadora para quienes lo cometen. Todo lo contrario, muchas veces ha existido defensas corporativas para quienes cometen este tipo de delitos por parte de los dirigentes.
El segundo pilar es en cuanto a la función que cumple el partido político en la sociedad. Un partido político se define como una parte de la sociedad, de ahí viene la palabra partido. Cuando un partido deja de cumplir la función canalizadora de la demanda ciudadana hacia el Estado, deja de representar ese segmento de la sociedad. Es por ello que los partidos deben superar la idea de ser un mero instrumento electoral. Para recuperar la confianza ciudadana se deben reconectar con las demandas ciudadanas del sujeto político que dicen representar.
5. ¿Cómo interpreta la decisión del SERVEL de disolver 13 partidos políticos por no alcanzar el mínimo de sufragios válidamente emitidos en las elecciones parlamentarias de 2025, considerando que algunos de ellos —como el Partido Radical— poseen una larga trayectoria histórica en el país?
Como mencioné anteriormente, los partidos deben representar un porcentaje de la sociedad en general y ser canalizadores de sus demandas para con el Estado. Una democracia no puede vivir con una cantidad de partidos que no representan un buen porcentaje de la población. Esto no es con la lógica de extinguir partidos ni relevar el peso histórico que han tenido para nuestra historia republicana sino que tiene que ver con que la sobrevivencia del Estado y la democracia se debe principalmente a la capacidad de que la fragmentación política no conduce necesariamente a la posibilidad concreta de llegar a acuerdos.
Como he dicho, el sistema de partidos efectivamente de resguardar la representación de la sociedad, y estos se pueden reinscribir si hay crisis coyunturales, sin embargo no es sostenible para la democracia, la gobernabilidad y la gobernanza nacional la cantidad de partidos existentes en nuestro país. Eso no contribuye al ejercicio democratico.
6. Actualmente se tramita una reforma al sistema político que ya fue aprobada con modificaciones por la Cámara de Diputados y se encuentra en discusión en el Senado. Sin embargo, se rechazó la norma transitoria que permitía la fusión de partidos que no alcanzaron el umbral mínimo de votación. ¿Qué lectura hace usted de este resultado legislativo?
Me parece que fue una decisión correcta. Un partido político no es una facción, entendida como un grupo cerrado que busca su beneficio propio y que no cuenten con una declaración mínima de principios que pueda ser el reflejo de una parte de la sociedad. Cuando los partidos políticos se fundan y a los años se disuelven indican que no fueron relevantes o con una carencia de proyecto político, y que su existencia se debió a un momento coyuntural que lo elevó con la capacidad de disputar una elección popular. Por lo demás, los caudillos son un síntoma de una democracia afectada. Esto se debe a que los partidos políticos son fácilmente identificables en cuanto a su ideología o programa, y la existencia de un caudillo que no responde a una base de principios clara, puede generar importantes problemas en la democracia de un país.
**7.**La disminución de la participación electoral suele considerarse un síntoma de la crisis de los partidos políticos. En Chile, entre 2012 y 2022 el voto fue voluntario y luego se restableció el voto obligatorio. ¿Cuál de estos sistemas estima más adecuado para fortalecer la democracia en el país?
Siempre es mejor el voto obligatorio y esto se debe a varias razones: Inicialmente creo que el voto obligatorio es necesario para una democracia porque hace frente a una exclusión estructural. Esta exclusión se debe a que principalmente en sistemas de votos voluntarios votan quienes tienen interés en hacerlo y esto se correlaciona con quienes cuentan con un mayor capital cultural y económico, excluyendo así a aquellos sectores más excluidos y vulnerables de la sociedad, que no ven resueltas en primer lugar sus necesidades materiales inmediatas. Esto reviste de un tremendo desafío para los partidos políticos, ya que requieren no sólo de encantar a su “electorado duro” si no que acceder a comunicarse con grandes concentraciones de potenciales electores que no cuentan con una eventual formación cívica ni política, no cuenta con el interés y obliga a los partidos a luchar por ser verdaderamente representativos de dichas personas. Finalmente un representante elegido con un porcentaje bajo de la población implica necesariamente que su legitimidad en el cargo puede cuestionarse, lo que pondría a la democracia y estabilidad del país en cierto riesgo.
8. Si tuviera que identificar el principal riesgo que hoy enfrenta la democracia chilena en relación con el sistema de partidos, ¿cuál sería y por qué?
Tiene dos principales riesgos, el primero la dispersión de partidos al interior del sistema político, en el que cada uno de ellos tiene una agenda incluso caudillista más que una propuesta política nacional, y el segundo es la ausencia de representación de esa misma dispersión; pues en el intento de crecimiento de los mismos partidos tradicionales para enfrentarse a partidos regionales o caudillistas, estos intentan representar más que lo que en su sujeto político históricamente representaban, terminando por diluirse su propia identidad.
9. ¿Cree usted que Chile atraviesa una crisis de representación política o más bien un proceso de transformación del sistema de partidos?
Atraviesa una profunda crisis de representación, pero ello no significa que la forma de superar dicha crisis sea justamente un proceso de transformación de la vida de los partidos políticos. Es decir, la fórmula para volver a identificar a los partidos con sectores de la población es que estos mismos se re-vinculen con sus electores y le permitan participar bajo estructuras democráticas y participativas superando la opacidad de su funcionamiento.
10. Mirando el escenario político de los próximos diez años, ¿qué cambios institucionales considera indispensables para fortalecer la legitimidad y estabilidad del sistema democrático chileno?
En primer lugar se debe aumentar el financiamiento de los partidos políticos y los mecanismos de control interno de ese mismo financiamiento. Por otro lado incrementar los umbrales para su mantención y conformación. Redefinir proporcionalmente el sistema de representación al interior de la cámara y el senado y por sobre todo, volver a dotar a la juventudes políticas de rangos de autonomía e incidencia al interior de sus estructuras partidarias, pues en la actualidad con la ley de partidos les cercenó la capacidad de tomar decisiones en las estructuras “adultas” impidiendo un recambio y oxigenación en los cuadros formativos de cada partido.
11. Si los partidos políticos no logran recuperar la confianza ciudadana en los próximos años, ¿cree usted que el sistema democrático chileno podría enfrentar una crisis más profunda de legitimidad?
La crisis de legitimidad ya existe, no es algo que podría venir, es una hecho constatable en todas las encuestas, PNUD, Latinobarometro, CADEM etc. Sin embargo lo que podría estar en riesgo es el quiebre del pacto social, y frente a ello más que el sistema de partidos, lo que nos tiene en riesgo son los fenómenos de corrupción. Situaciones como estas son lo que erosionan la democracia en su más profunda credibilidad. La población podrá tolerar que en definitiva no sean los que piensan como ellos quien gobiernen, pero no tienen porqué tolerar que sean delincuentes, y es esa la principal preocupación que deben tener los partidos que creemos firmemente en la democracia. En esto los partidos deben poner cortafuegos internos para que personas que estuvieron involucradas no pasen el filtro interno, acompañado de una fuerte agenda interna de probidad e integridad en la función pública.
12. ¿Estamos ante el agotamiento del sistema tradicional de partidos en Chile o frente a una reconfiguración inevitable de la representación política?
Estamos frente a nuevos desafíos de gobernanza. La población no se siente satisfecha con los resultados de la democracia y el dato más relevante es la cantidad de personas que se vieron obligadas a ir a votar. Cabe preguntarse ¿por qué no fueron antes? y ello necesariamente debe permitirnos y obligarnos a repensar si requieren nuevas formas de representación política a la organización tradicional de partidos, una que permita mayor flexibilidad en la rendición de cuentas, transparencia y participación entre sus propios militantes y sus representados.
**13.**Si hoy tuviera que proponer una sola reforma para fortalecer la democracia chilena, ¿cuál sería y por qué considera que es prioritaria?
Cambiar el modelo de distritos, por elecciones nacionales, que privilegien la apuesta de contenidos políticos por partidos, por sobre la fuerza caudillista de las figuras de un determinado sector. Esto permite dotar de mayor igualdad en el peso relativo del voto, fortalece a los partidos y centra el debate público en las ideas y no los rostros.
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