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Cartas al Director

Seis años después del estallido, la promesa de la dignidad se desvanece entre errores de gestión y pérdida de confianza

A seis años del estallido social, la consigna “Hasta que la dignidad se haga costumbre” contrasta con una serie de episodios que han debilitado la confianza pública y evidencian fallas graves de gestión gubernamental. Desde proyectos fallidos y discursos económicos inconsistentes, hasta crisis institucionales y hechos que revelan desorden interno, el panorama cuestiona la promesa de un nuevo trato y reabre el debate sobre la responsabilidad política y la capacidad del Estado para garantizar dignidad ciudadana.

Por Redacción·15 de noviembre de 2025·1 min de lectura
Imagen: clacso.org
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“Hasta que la dignidad se haga costumbre” fue, sin duda, la consigna más repetida durante el estallido. Sin embargo, seis años después, resulta difícil sostener que el país haya avanzado en esa dirección. La promesa de un nuevo trato se fue diluyendo entre errores políticos, improvisación técnica y una preocupante incapacidad de gestión que termina afectando, justamente, la dignidad ciudadana que se decía defender.

Los episodios se acumulan: desde el fallido proyecto de gas impulsado por el exministro Jackson, hasta las reiteradas declaraciones del ministro Nicolás Grau, que ponen en duda la solidez del discurso económico del Gobierno. A ello se suma la crisis permanente de TVN, sin rumbo ni sostenibilidad, reflejando el mismo desorden que atraviesa a la administración pública. El caso Monsalve y el gobierno feminista, las dificultades de la Dirección de Presupuestos para conducir las cuentas fiscales con rigor técnico y el fallecimiento de un trabajador en La Moneda dibujan un cuadro inquietante. No se trata de hechos aislados, sino de un patrón que erosiona la confianza y profundiza el desencanto.

El Estado debe servirnos; para eso existe. Pero cuando un gobierno termina sirviéndose de todos nosotros, cuesta creer que la única candidata oficialista represente algo distinto. Hablar de dignidad implica instituciones que funcionen, autoridades competentes y responsabilidad política real.

Rodrigo Salinas Rojas

Coordinador Local – EsLibertad Chile

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