Cartas al Director
Proyecto de ley de inteligencia artificial para Chile
Chile avanza hacia una regulación pionera en América Latina sobre inteligencia artificial, con un proyecto de ley que busca equilibrar el respeto a los derechos fundamentales y la promoción de la innovación. Inspirado en el modelo europeo, clasifica los sistemas de IA según su nivel de riesgo, prohíbe usos inaceptables como la vigilancia indiscriminada, y establece exigencias de transparencia y supervisión. Aún quedan temas clave por resolver, como la responsabilidad civil, en un debate que debe ser técnico, ético y cultural.

A principios de agosto, la Cámara de Diputadas y Diputados aprobó en general el proyecto de ley que regula el uso, desarrollo, implementación y comercialización de sistemas de inteligencia artificial (IA) en nuestro país. Con esta votación, Chile da un paso significativo para posicionarse como la primera nación de América Latina con una regulación integral en esta materia.
Inspirado en el modelo europeo, esta propuesta establece un marco jurídico que busca lograr un equilibrio crucial a través de la protección de los derechos fundamentales garantizados por el Estado de Chile y fomentar la innovación tecnológica, tan necesaria para nuestro desarrollo.
Entre los aspectos más destacados de la propuesta se encuentra la clasificación de los sistemas de IA en cuatro niveles de riesgo: inaceptable, alto, limitado y sin riesgo evidente. Asimismo, contempla la creación de una Comisión Nacional de Inteligencia Artificial, encargada de autorizar, fiscalizar y actualizar las regulaciones en la materia.
La propuesta también prohíbe el uso de sistemas considerados de riesgo inaceptable, como la vigilancia biométrica remota indiscriminada. A su vez, establece regulaciones específicas para el uso de la IA en ámbitos clave como la educación, la justicia, el trabajo, la migración y los servicios esenciales. Todo esto acompañado de exigencias en cuanto a transparencia, trazabilidad, supervisión humana y ciberseguridad, además de sanciones que podrían alcanzar hasta las 20.000 UTM en casos de infracciones graves.
Sin embargo, uno de los puntos clave que quedó pendiente es el Artículo 28 sobre responsabilidad civil, que requería un quórum calificado de 77 votos por tener rango constitucional, siendo rechazado. Esto significa que la iniciativa deberá volver a la Comisión de Futuro, Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación para su discusión en particular.
Más allá de la norma, este es un momento decisivo, una oportunidad histórica para que Chile defina, desde su propia realidad y contexto, cómo integrar la Inteligencia Artificial en la sociedad de forma ética, inclusiva y sostenible.
En un escenario global donde la IA avanza más rápido que la capacidad de nuestras sociedades para comprender sus implicancias -tal como advirtió Isaac Asimov-, el debate no puede ser solo técnico, sino que también cultural, educativo y ético.
El desafío que se nos presenta ahora es afinar el articulado durante la discusión en particular y asegurar que esta ley no solo regule, sino que impulse el desarrollo responsable de la IA en todos los sectores, con la flexibilidad que deben tener estas regulaciones para un entorno altamente cambiante. Estamos frente a una oportunidad que no podemos desaprovechar.
Paola Espejo
Vicerrectora UDLA
Sede Viña del Mar
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