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Cartas al Director

Modernizar sin desprestigiar

La lucha contra la corrupción en el servicio público debe ir acompañada de una visión equilibrada que reconozca el valor y la responsabilidad de los funcionarios. Modernizar la función pública exige promover la probidad sin caer en la deslegitimación del Estado ni en la estigmatización de quienes lo sirven con vocación y compromiso.

Por Redacción·20 de julio de 2025·1 min de lectura
Imagen: elespectador.com
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Los casos de corrupción en el servicio público nos duelen e impactan a todos. Ello da cuenta de una opinión pública que rechaza la corrupción y se resiste a normalizarla, lo cual es fundamental para mantener un estándar de probidad que permita una administración pública sana.

Más allá de lo anterior, la modernización de la función pública no puede surgir desde el desprecio ni la desacreditación, como algunos han intentado hacerlo. En este sentido, es clave comprender las particularidades del servicio público, así como las enormes responsabilidades que conlleva ejercer la función pública. Todo esto contribuye, sin duda, a legitimar el aparato estatal, lo que constituye un factor relevante para el sostenimiento de la democracia representativa.

Por tanto, el debate no debe centrarse en caricaturizar ni desprestigiar a los funcionarios públicos, quienes, en su gran mayoría, ejercen su labor con probidad y profunda dedicación. La modernización del empleo público es necesaria y debe comenzar por su valoración. Desacreditar al funcionario público es tan perjudicial para la democracia representativa como lo es desacreditar a quienes ejercen la política.

Daniel Burgos Bravo

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