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Cartas al Director

Equidad no es solo cambiar la fórmula

Los resultados de la PAES evidencian que, pese a sucesivos ajustes técnicos, el sistema de admisión universitaria sigue reproduciendo desigualdades estructurales del sistema escolar, afectando especialmente a estudiantes de contextos y trayectorias educativas menos favorecidas.

Por Bárbara Aliste·22 de enero de 2026·1 min de lectura
Imagen: aconcaguaaldia.cl
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Los resultados de la PAES vuelven a confirmar que el acceso a la universidad en Chile sigue estando fuertemente condicionado por el contexto educativo. Durante años se apostó a ajustes técnicos como el cambio de pruebas, nuevas ponderaciones y la incorporación del Ranking, con la promesa de mayor equidad. Sin embargo, la evidencia muestra que esas correcciones no han logrado alterar las brechas de fondo. El problema no es ideológico, es estructural.

Los datos son claros. El sistema de medición actual continúa mostrando sesgos persistentes que favorecen ciertos trayectos escolares por sobre otros, independientemente del talento o esfuerzo individual. La PAES, junto con el uso combinado del NEM y el Ranking, sigue capturando —y amplificando— de manera indirecta desigualdades previas del sistema escolar, sin distinguir adecuadamente entre contextos educativos, modalidades de formación ni oportunidades reales de aprendizaje.

Uno de los efectos más invisibilizados de este diseño es el perjuicio sistemático a estudiantes provenientes de liceos técnico-profesionales, cuyas trayectorias formativas no están alineadas con un sistema de admisión pensado, en los hechos, para el currículo científico-humanista. A esto se suma una calidad de la educación escolar profundamente desigual, que termina traduciéndose en brechas de acceso que el sistema universitario no corrige, sino que reproduce.

Frente a este escenario, la discusión no puede agotarse en fórmulas ni ponderaciones. Ajustar instrumentos sin revisar sus supuestos, sesgos y efectos reales solo posterga una conversación urgente. Las universidades están llamadas a asumir una responsabilidad mayor: reconocer que el mérito no existe al margen del contexto y que la equidad exige algo más que precisión estadística. Sin una revisión profunda del sistema de medición y sin políticas que enfrenten las brechas de la educación escolar, seguir cambiando la fórmula será solo una manera más sofisticada de mantener intacto el problema que se dice querer resolver.

Bárbara Aliste

Directora de Admisión Universidad UNIACC

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