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Internacional

Corte Interamericana de Derechos Humanos

CIDH condena a Perú por esterilizaciones forzadas y reconoce violencia reproductiva

En sentencia histórica, la Corte Interamericana caracteriza por primera vez las esterilizaciones forzadas como violencia reproductiva y grave violación de derechos humanos, condenando al Estado peruano en el caso Ramos Durand.

Por Redacción·03 de junio de 2026
Group of women protesting with placards and smoke flares outdoors.
Imagen referencial

La Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) emitió una sentencia condenatoria contra la República del Perú por esterilizaciones forzadas, estableciendo un precedente jurídico internacional significativo al reconocer explícitamente esta práctica como violencia reproductiva y grave violación de derechos humanos fundamentales.

En el caso Ramos Durand vs. Perú, el tribunal regional determinó que las esterilizaciones forzadas constituyen una violación sistemática de múltiples derechos protegidos por la Convención Americana sobre Derechos Humanos, incluyendo el derecho a la vida privada, a la integridad personal, a la libertad reproductiva y a la no discriminación.

Esta decisión marca un hito en la jurisprudencia interamericana al caracterizar formalmente estas prácticas coercitivas como modalidad específica de violencia reproductiva. La CIDH reconoció que la esterilización forzada afecta de manera desproporcionada a mujeres indígenas, pobres y en situación de vulnerabilidad, entroncándose con patrones históricos de control estatal sobre cuerpos y derechos reproductivos.

La sentencia ordena al Estado peruano medidas de reparación integrales, incluyendo compensación económica a las víctimas, garantías de no repetición, y reformas institucionales destinadas a prevenir futuras violaciones. Asimismo, la CIDH instó a Perú a investigar y sancionar a los funcionarios responsables de estas prácticas, que tuvieron lugar durante gobiernos anteriores.

Esta resolución tiene especial relevancia para América Latina, región donde programas de esterilización forzada fueron implementados durante décadas bajo justificaciones de política demográfica o control de pobreza. La condena interamericana establece un estándar claro: tales prácticas violan normas perulentorias de derechos humanos y constituyen crímenes de lesa humanidad cuando son sistemáticas.

Para Chile y otros Estados del continente, la sentencia evidencia la necesidad de revisar legislación, protocolos sanitarios y políticas públicas que pudieran permitir coerción reproductiva, así como garantizar acceso a justicia para víctimas históricas de estas violaciones.

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