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Judicial

Extensión del mal causado

Condenan a 15 años de presidio a autor de homicidio calificado frustrado

Cuarto Tribunal Oral en lo Penal de Santiago dictó sentencia en la causa seguida contra dos ciudadanos colombianos acusados de un violento asalto ocurrido en septiembre de 2023, en el que la víctima quedó con graves secuelas neurológicas y riesgo vital, tras ser golpeada reiteradamente incluso mientras permanecía inconsciente. Tribunal examinó la dinámica de los hechos, la participación de acusados, la prueba audiovisual y los efectos permanentes provocados en la víctima

Por Elke von Loebenstein·25 de enero de 2026·4 min de lectura
Imagen: Poder Judicial
Imagen referencial

El Cuarto Tribunal Oral en lo Penal de Santiago dictó sentencia en causa seguida en contra de dos acusados, ambos de nacionalidad colombiana, actualmente privados de libertad, imputados por los delitos de robo con violencia e intimidación y homicidio calificado en grado de frustrado, hechos ocurridos la madrugada del 16 de septiembre de 2023 en la intersección de calle San Pablo con Esperanza, en la comuna de Santiago.

Según estableció el tribunal, alrededor de las 06:45 horas, los imputados, actuando de manera concertada, abordaron a la víctima, lo arrinconaron contra una pared, lo registraron y le sustrajeron dinero en efectivo. Tras lograr huir por unos metros, la víctima fue alcanzada nuevamente, siendo derribada al suelo y brutalmente golpeada en reiteradas oportunidades, especialmente en la cabeza, incluso mientras se encontraba inconsciente e imposibilitada de defenderse.

Luego de retirarse momentáneamente del lugar, los acusados regresaron minutos después, oportunidad en la que uno de ellos volvió a propinarle violentas patadas en la cabeza y el cuerpo a la víctima, llegando incluso a saltar sobre ella, conducta que, de acuerdo con la prueba rendida, evidenció un actuar especialmente grave y potencialmente letal. Como consecuencia de la agresión, la víctima sufrió traumatismo encéfalo craneano grave con daño axonal difuso, múltiples secuelas neurológicas, cognitivas y motoras, quedando con una incapacidad permanente y riesgo vital, lo que habría derivado en su fallecimiento de no mediar atención médica oportuna.

El Ministerio Público sostuvo que los hechos configuraban un delito de homicidio frustrado y un delito de robo con violencia consumado, imputando a ambos acusados participación en calidad de autores, solicitando penas que alcanzaban los 35 años de presidio en total, además de las accesorias legales.

Por su parte, la querellante sostuvo que concurrían calificantes como alevosía y ensañamiento, solicitando incluso presidio perpetuo simple por el robo calificado y presidio mayor en su grado máximo por el homicidio frustrado.

Durante el juicio oral, el tribunal escuchó los alegatos de apertura y clausura de las partes, analizó exhaustivamente la prueba testimonial, pericial y audiovisual, incluyendo registros de cámaras de seguridad que permitieron reconstruir la secuencia de los hechos, la participación de los imputados y la reiteración de la agresión. Asimismo, se ponderaron los informes médicos que acreditaron la gravedad de las lesiones, su carácter permanente y el profundo impacto en la vida personal, familiar y laboral de la víctima.

Las defensas, en tanto, cuestionaron la existencia del robo, la calificación jurídica de los hechos y la participación atribuida a uno de los imputados, alegando falta de concierto previo y ausencia de dominio funcional del hecho, además de discutir la procedencia de las agravantes invocadas. No obstante, el tribunal tuvo por acreditados los hechos en los términos esenciales de la acusación fiscal y querellante, considerando la coherencia de los testimonios, la fuerza probatoria de los registros audiovisuales y la entidad del daño causado.

En su decisión, el tribunal destacó la extrema violencia desplegada, la reiteración de la agresión en un contexto de total indefensión de la víctima y la gravedad de las consecuencias provocadas, elementos que resultaron determinantes para la calificación jurídica de los hechos y la determinación de responsabilidad penal de los acusados.

En definitiva, el tribunal condenó a uno de los acusados a una pena total de 20 años y un día de presidio, tras declararlo culpable de los delitos de homicidio calificado en grado de frustrado y robo con violencia e intimidación. Le impuso 15 años de presidio mayor en su grado medio, aplicados en su máximo, por el delito de homicidio calificado frustrado, considerando la extraordinaria extensión del mal causado, la gravedad de las lesiones permanentes provocadas a la víctima y el impacto físico, psicológico y familiar derivado del ataque, y una pena adicional de 5 años y 1 día de presidio mayor en su grado mínimo por el delito de robo con violencia e intimidación. Ambas penas deberá cumplirlas de manera sucesiva y efectiva, comenzando por la más grave.

Al otro coimputado el tribunal lo condenó únicamente por el delito de robo con violencia e intimidación, imponiéndole una pena de 5 años y 1 día de presidio mayor en su grado mínimo, con cumplimiento efectivo, descartando su responsabilidad penal en el delito de homicidio frustrado.

Eximió del pago de costas a ambos sentenciados, al haber sido representados por la Defensoría Penal Pública, y ordenó su incorporación al registro de huellas genéticas, conforme a la normativa vigente.

Vea sentencia Cuarto Tribunal de Juicio Oral en lo Penal de Santiago Rol Nº 285-2025.

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