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Cartas al Director

Nadie alza la voz

A pesar de la creencia de que nadie defiende una mirada humanitaria hacia personas mayores y enfermas privadas de libertad por delitos de derechos humanos, diversas voces han alzado la voz para pedir justicia con humanidad, sin negar los crímenes cometidos ni buscar impunidad.

Por Redacción·25 de agosto de 2025·2 min de lectura
Imagen: un.org
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En años recientes y en más de una oportunidad, he leído esta frase en cartas que circulan en redes sociales, al referirse quien la usa, a la supuesta ausencia de opiniones que apoyen una mirada humanitaria respecto a personas de avanzada edad y quebrantada salud que cumplen penas de prisión.

Es natural que otras prioridades copen la agenda noticiosa o que no exista unanimidad para abordar este tema, en particular cuando ello afecta a personas condenadas por violaciones a los derechos humanos.

Sin embargo, no me parece que pueda sostenerse que “nadie alza la voz”, a menos que quien lo expresa pretenda erigirse en el único que sí lo hace.

El Mercurio de 22 de agosto, permite justamente desmentir esa pretendida ausencia, al ofrecernos una columna y una carta que sí “alzan la voz” y, en el caso de la segunda, recordarnos los nombres de personas que sí lo han hecho anteriormente y que tienen el doble mérito de no formar parte precisamente de quienes fueron partidarios del gobierno militar o incluso de ubicarse entre quienes estiman que sus derechos fueron atropellados y fueron víctimas de su represión.

Así que, sin ánimo de generar controversia, deseo agradecer a todos los que han alzado la voz, no para pedir impunidad, pero sí para pedir justicia con humanidad, aunque hasta la fecha no hayan sido exitosos.

No resta mérito abogar por las causas más difíciles de ganar, especialmente cuando se intenta poner en evidencia una realidad ignorada deliberadamente por algunos por o comodidad por la mayoría.

He resistido la tentación de nombrar a quienes recuerdo, desde connotados hombres públicos, dedicados profesionales o simples particulares, hasta llegar a quienes, en la actualidad, promueven iniciativas legales tendientes a permitir que seres humanos, privados de libertad y hacinados en penales que no cuentan con las condiciones para brindarles la atención que requieren, puedan vivir sus últimos días en sus hogares.

La sola omisión de alguno de ellos sería inexcusable, mas espero llegue el día en que públicamente se les pueda reconocer por su contribución a reconciliarnos, aunque sea en este acotado y reducido ámbito.

Finalizo reproduciendo un párrafo de la aludida carta:

“Es un exceso intentar reducir la moral política a la sola búsqueda de la justicia, o reemplazar a los políticos por los jueces, o intentar crear un mundo donde toda amnistía, cualquiera que sea, constituye una falla moral.”

Ya lo ve quien se cree la voz solitaria, no está tan solo.

Humberto Julio Reyes

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