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Cartas al Director

Movilizaciones y sesgo político: el debate sobre la protesta selectiva

Las actuales movilizaciones son interpretadas como una reacción política más que social, evidenciando —según el análisis— un patrón de activación selectiva de la protesta en función del signo del gobierno y no de la magnitud de los problemas.

Por Rodrigo Salinas Rojas·29 de marzo de 2026·1 min de lectura
Imagen: BioBioChile
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Me resulta difícil sostener que las actuales movilizaciones responden a un malestar social espontáneo, como afirma la oposición. El patrón es consistente: sectores organizados, con figuras políticas recurrentes, activan la calle con intensidad cuando el gobierno no les es ni será ideológicamente afín, pero durante los cuatro años anteriores midieron cuidadosamente su nivel de confrontación.

Durante la administración de Gabriel Boric, problemas como el deterioro educativo, la inseguridad y el aumento del costo de la vida no solo existían, sino que se profundizaron enormemente. Sin embargo, no se observó una presión sostenida equivalente a la actual. Hoy, a dos semanas bajo el gobierno de José Antonio Kast, la movilización no solo reaparece, sino que lo hace con mayor intensidad, mayor coordinación y un tono abiertamente confrontacional.

Quienes hoy se movilizan dicen defender la democracia, pero lo que muestran en la práctica es otra cosa: una calle convertida en herramienta de presión política. Seamos claros, las protestas actuales responden al color del gobierno. No estamos ante una ciudadanía que despierta, sino ante sectores que reaccionan cuando el poder deja de serles afín. Durante cuatro años, frente a problemas iguales o peores, el silencio fue la regla.

Rodrigo Salinas Rojas

Coordinador Local – EsLibertad Chile

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