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Cartas al Director

México y Argentina reducen la pobreza, pero con modelos opuestos y sostenibilidades muy distintas

Aunque ambos países lograron descensos significativos en sus niveles de pobreza, México lo hizo mediante subsidios y expansión del gasto, mientras Argentina apostó por disciplina fiscal y recomposición del empleo formal. Los resultados muestran que no solo importa reducir la pobreza, sino cómo se logra: no todas las estrategias garantizan efectos duraderos.

Por Redacción·27 de noviembre de 2025·1 min de lectura
Imagen: CNN
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México y Argentina han mostrado avances importantes en la reducción de la pobreza durante los últimos años. Mientras México pasó de un 41,9% en 2018 a un 29,6%, Argentina redujo sus niveles desde un 52,9% a un 31,6%. Las cifras son claras. Sin embargo, lo verdaderamente relevante no es solo el descenso, sino el tipo de políticas que cada país aplicó para alcanzarlo, porque ahí se juega la sostenibilidad futura.

México optó por una estrategia basada en expansión del gasto público, subsidios directos y un aumento significativo del salario mínimo. Esta fórmula genera alivio inmediato, pero también incrementa el riesgo fiscal, fomenta distorsiones laborales y empuja a parte de la fuerza de trabajo hacia la informalidad. En términos estrictos, un salario mínimo alto no soluciona la precariedad cuando miles de personas siguen fuera del mercado laboral; para quien no tiene empleo, el salario mínimo sigue siendo cero. La política puede ser popular, pero no necesariamente eficaz.

Argentina, por el contrario, adoptó una estrategia de consolidación fiscal, reducción del gasto estatal, disciplina monetaria y un enfoque explícito en la recomposición del empleo formal. Este tipo de política es menos vistosa y más dolorosa en el corto plazo, pero apunta a corregir las causas estructurales: inflación crónica, distorsiones de precios relativos y un Estado sobredimensionado. Lo relevante es que, incluso con medidas impopulares, los niveles de pobreza siguieron bajando, lo que sugiere que la corrección macroeconómica comienza a tener efectos reales.

Ambos caminos redujeron la pobreza, pero solo uno es sostenible en el tiempo. Subsidios y endeudamiento pueden mejorar las encuestas; no necesariamente mejoran vidas. La disciplina macroeconómica, aunque incómoda, construye estabilidad. Y la estabilidad es el único terreno fértil para que las familias salgan de la pobreza sin depender eternamente del Estado.

Rodrigo Salinas Rojas

Coordinador Local – EsLibertad Chile

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