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Cartas al Director

Instituto Nacional en su 212º aniversario

A 212 años de su fundación, el Instituto Nacional atraviesa una profunda crisis de identidad y prestigio. Un exalumno reflexiona con nostalgia y dolor sobre el legado perdido de una institución que fue símbolo de excelencia académica, mérito y movilidad social en Chile.

Por Redacción·10 de agosto de 2025·1 min de lectura
Imagen: institutonacional.cl
Imagen referencial

Hoy se cumplen 212 años desde la fundación del Instituto Nacional, el 10 de agosto de 2013.

Yo tuve el privilegio de estudiar en sus aulas, desde cuarta preparatoria, y pude comprobar su rigor académico; su nivel de exigencias; su disciplina; la calidad de sus profesores; su estupenda biblioteca y modernos laboratorios; el ambiente de respeto y la diversidad social de sus alumnos; lo que nos permitió acceder, sin dificultades, a las mejores universidades y a llevar a cabo exitosas actividades profesionales, empresariales o de otra índole, concretando así el sueño de superación que nuestros padres nos habían inculcado.

Lamentablemente de ese prestigioso Instituto —cuyo lema es labor omnia vincit (el trabajo todo lo vence)— que privilegiaba el mérito; que seleccionaba a sus alumnos mediante rigurosos exámenes de admisión; y que contribuía a la movilidad social, prácticamente no queda nada.

Como exalumno y parafraseando a Miguel de Unamuno, me duele el Instituto. Me duele ver como se apagó el “primer foco de luz de la nación”. ¿Será posible volver a encenderlo?

Adolfo Paúl Latorre

Exinstitutano

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