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Cartas al Director

¿Estabilidad o tregua económica? Desafíos y proyecciones para la economía chilena

El inicio del año muestra una desaceleración inflacionaria y un escenario macroeconómico más favorable para Chile, con crecimiento alineado a las proyecciones, mayor dinamismo de la inversión y una eventual reducción de la tasa de política monetaria. No obstante, la persistencia de riesgos externos, la volatilidad de precios y los desafíos del mercado laboral obligan a mantener cautela, especialmente de cara al cambio de gobierno y a la evolución económica posterior al 11 de marzo.

Por Jesús Astudillo·09 de enero de 2026·2 min de lectura
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Según los últimos datos registrados por el banco central de Chile, el año comienza con una baja en la inflación, favorable para el país. Sin embargo, aún no puede hablarse de estabilidad.

La actividad económica es coherente con lo pronosticado, con inversiones dinámicas, especialmente en tecnología. De la misma manera, el consumo privado evolucionó según lo proyectado, con mejoras en la actividad económica en general.

En el contexto internacional, la economía resistió los vaivenes comerciales mejor de lo esperado. Por un lado, la actividad comercial de EE. UU. en Chile supero las expectativas, y la inversión europea se consolido en el país, habiendo un aumento en la actividad económica. Esto a pesar de que Europa incrementase el gasto en defensa en varias economías.

El auge de las tecnologías y el impacto sobre la productividad impulsaron el desarrollo mundial, siendo el sector financiero quien tiene mejores resultados económicos. Es así como el crecimiento de la economía chilena, por una leve alza, sería mayor. Esto a pesar de que la incertidumbre global aún sea elevada.

Proyectadamente, el contexto económico chileno se ve más favorable, según el informe de política monetaria. Sin embargo, hay que tener cautela, ya que en los últimos años los bienes han mostrado un mayor grado de volatilidad, por lo que después del 11 de marzo habría que analizar si esa variación continúa presente en los precios.

Los riesgos se han reducido, pero todavía hay que ser precavido con la evolución de este. En el corto plazo será fundamental observar el precio del peso que esta indexado al menor crecimiento de los costos laborales y un consumo privado que modero su expansión.

Aunque el mercado laboral muestra mejoras, continúa con desafíos importantes que, contienen presiones por los gastos y costos laborales. Por otro lado, existirían hallazgos que dan cuenta de un aumento en la productividad que podría mitigar estas presiones y, con esto, modificar el producto interno bruto (PIB).

Los riesgos en tecnología se ven cada vez más visibles, dentro del contexto global. Aún persisten los factores de riesgo de sobrevalorización de empresas ligadas a inteligencia artificial y el impacto que tendría en la corrección de precios sobre el ingreso de hogares y empresas.

Ya dentro de los primeros tres meses de 2026 la inflación llegaría a la meta del 3%. Esto pasaría en un escenario donde la inflación había disminuido más rápido de lo previsto. Los riesgos inflacionarios se redujeron.

Dado los escenarios anteriores, una reducción en la tasa de política monetaria es razonable en 25 puntos, quedando en un 4,5%. Es decir, bajar la tasa de interés de los créditos, facilitando el acceso al crédito bancario.

Habría que preguntarse después del 11 de marzo, con el cambio de gobierno, si estamos entrando en una fase de estabilidad o solo en una tregua económica.

Jesús Astudillo

Magister (c) Filosofía

Ingeniero Comercial

Contador Auditor

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