Cartas al Director
Cultura y memoria para un Chile mejor
Desde la mirada de un médico y escultor, surge un llamado urgente a reconstruir el tejido social chileno a través de la memoria, la cultura y la educación, frente al deterioro ético y la pérdida de cohesión que marcan el presente del país.

Como médico formado en un Chile donde estudiar, trabajar y esforzarse era sinónimo de progreso, me resulta doloroso constatar el deterioro de valores fundamentales como el respeto, la justicia y la ética. Esa ilusión de movilidad y confianza en el futuro ha dado paso a un clima de incertidumbre, desconfianza y desencanto.
Rozamos la posibilidad de ser el primer país desarrollado de Sudamérica. Sin embargo, hoy compartimos problemáticas que creíamos ajenas: corrupción económica, social y política; violencia e inseguridad; nepotismo; desempleo; consumo creciente de drogas y narcotráfico. A ello se suma una preocupante pérdida de cohesión social y de sentido de comunidad.
El punto de inflexión —lo que denominó “el día de la infamia”— fue la destrucción de estaciones de metro, buses e infraestructura pública. Esa jornada simbolizó la fractura de un Chile que parecía avanzar, y me llevó a la convicción de que no podemos permanecer indiferentes. Frente a la barbarie, la respuesta debe ser la educación y la cultura.
En ese camino he desarrollado más de cincuenta esculturas en homenaje a chilenos que han sido relegados por los planes de estudio o por la desmemoria colectiva: figuras históricas que cimentaron nuestra identidad y compatriotas contemporáneos que fueron víctimas de la violencia y que, con frecuencia, son olvidados por el propio Estado.
De este esfuerzo surge la Fundación amARTE, un proyecto que busca rescatar la memoria, la dignidad y los valores que nos permiten reconocernos como nación. Nuestra convicción es que la cultura puede y debe ser una herramienta de reconstrucción ética, social y ciudadana. No se trata de reemplazar al Estado, sino de movilizar a la sociedad en torno a lo que no podemos permitir que se extinga: el valor de la vida, el respeto a la historia y la importancia de la identidad.
Chile necesita reencontrarse con sus raíces y recuperar la confianza en su futuro. La cultura no es un accesorio, sino un pilar para reconstruir la convivencia.
Héctor Valdés
Cirujano Plástico y Escultor
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