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Cartas al Director

CMF: menos ambigüedad, más certeza

El cambio en la presidencia de la CMF instala el desafío de fortalecer la certeza jurídica en el mercado financiero, mediante criterios regulatorios más consistentes y una aplicación predecible de las normas, clave para impulsar la inversión, la innovación y el desarrollo del mercado de capitales.

Por José Miguel Ried·28 de abril de 2026·2 min de lectura
Imagen: biobiochile.cl
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El reciente cambio en la presidencia de la Comisión para el Mercado Financiero (CMF) abre una oportunidad relevante para el sistema financiero chileno. Más allá de eventuales ajustes regulatorios o nuevas agendas normativas, lo que está en juego en esta etapa es algo más estructural: la forma en que se interpretan y aplican las reglas del juego.

En los últimos años, el mercado ha operado en un entorno donde la principal fuente de incertidumbre no ha sido la ausencia de regulación, sino la variabilidad en sus criterios de aplicación. En un marco legal donde diversas disposiciones admiten más de una interpretación posible, la consistencia del regulador se vuelve un activo crítico. Cuando esa consistencia se debilita, la certeza jurídica se erosiona, afectando decisiones de inversión, estructuras corporativas y la entrada de nuevos actores.

Este punto no es menor. En la práctica, la incertidumbre regulatoria no solo encarece el cumplimiento, sino que también desincentiva la innovación y limita el desarrollo del mercado de capitales. Proyectos que podrían estructurarse localmente terminan postergándose o migrando hacia otras jurisdicciones donde las reglas, aun siendo exigentes, son más predecibles en su aplicación.

A lo anterior se suma una creciente densidad normativa que, en algunos casos, ha elevado las barreras de entrada, especialmente para actores de menor escala. La discusión no es si se debe regular más o menos, sino cómo se regula: con qué foco, con qué criterios y con qué evaluación de impacto. La acumulación de exigencias, muchas veces inspiradas en estándares internacionales, no siempre se traduce en mejores mercados si no considera adecuadamente la realidad local.

En este contexto, uno de los principales desafíos de la nueva administración será avanzar hacia un marco más coherente y predecible. Esto implica, por una parte, reducir los espacios de ambigüedad interpretativa y, por otra, reforzar la consistencia en la aplicación de los criterios regulatorios a lo largo del tiempo. Asimismo, supone reorientar la supervisión hacia aquellos ámbitos donde efectivamente se juegan los riesgos relevantes del sistema: la protección de inversionistas no calificados, el resguardo frente a abusos de mercado y la estabilidad financiera.

La CMF no solo regula: también define, en la práctica, las condiciones bajo las cuales el mercado se desarrolla. Por lo mismo, su contribución más valiosa no necesariamente pasa por aumentar el volumen de normas, sino por asegurar que estas se apliquen de manera clara, estable y comprensible para todos los actores.

En un momento en que Chile busca recuperar dinamismo en su mercado de capitales y fortalecer su posición como plaza financiera en la región, avanzar en certeza regulatoria no es un objetivo menor. Es, probablemente, una condición habilitante para que el mercado vuelva a crecer con profundidad, competencia y confianza.

José Miguel Ried

Socio Ried Fabres

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