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Cartas al Director

¿Captura?

El debate sobre los conflictos de interés en asesorías legislativas reabre la tensión entre probidad y calidad regulatoria, planteando la necesidad de compatibilizar la participación de expertos del sector privado con mecanismos de transparencia que resguarden la legitimidad del proceso legislativo.

Por Sebastián Vicuña Forlivesi·07 de marzo de 2026·1 min de lectura
Imagen: worldcomplianceassociation.com
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La reciente discusión pública sobre los conflictos de interés en asesorías legislativas ha vuelto a poner el foco en el concepto de «captura regulatoria». Si bien es imperativo resguardar la probidad y evitar que intereses particulares capturen la voluntad general, el debate corre el riesgo de caer en un purismo que asfixie la calidad de nuestras leyes.

En materias de alta complejidad técnica, donde la innovación suele ir varios pasos por delante de la burocracia, el Estado debe tener presente la humildad regulatoria. Esta consiste en reconocer que el conocimiento experto reside, en gran medida, en quienes operan día a día en el sector privado. Pretender legislar en «laboratorios asépticos», prescindiendo de quienes comprenden la arquitectura técnica de un mercado o una materia, suele derivar en normas inaplicables o desconectadas de la realidad.

El desafío no es excluir al experto que proviene del mundo privado, sino gestionar su participación con transparencia radical. El problema no es la consulta al técnico, sino la opacidad en el proceso. Una democracia moderna no debe temer a la colaboración público-privada en el diseño normativo.

Legislar desde la desconfianza absoluta solo nos garantiza leyes técnicamente deficientes.

Sebastián Vicuña Forlivesi

Abogado

Experto en Gobernanza y Compliance Organizacional

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