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Actualidad Internacional

En la Segunda Guerra Mundial

Hombre francés de 104 años reclama ante el TEDH reparación por trabajo forzoso para el régimen Nazi

Un hombre francés de 104 años acudió al Tribunal Europeo de Derechos Humanos para exigir 43.200 euros por las jornadas de trabajo forzado que afirma haber cumplido en Alemania nazi entre 1943 y 1945, luego de que la justicia francesa rechazara su indemnización al estimar que la legislación de posguerra ya contempló mecanismos de reparación.

Por Elke von Loebenstein·21 de junio de 2026
Hombre francés de 104 años reclama ante el TEDH reparación por trabajo forzoso para el régimen Nazi
Imagen referencial

Un hombre francés de 104 años llevó ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos una reclamación económica por los trabajos forzados que asegura haber realizado en Alemania durante la Segunda Guerra Mundial, tras haber sido enviado al país germano cuando tenía 20 años por el régimen colaboracionista de Vichy.

Se trata de Albert Corrieri, quien exige el pago de 43.200 euros por las horas trabajadas entre el 13 de marzo de 1943 y el 15 de abril de 1945, período en el que fue destinado, entre otros lugares, a una fábrica química ubicada en Ludwigshafen. La suma reclamada corresponde a un cálculo de 10 euros por hora trabajada durante esos dos años, en los que afirma no haber recibido remuneración alguna.

El caso llegó ahora a Estrasburgo luego de que la justicia administrativa francesa rechazara su solicitud de indemnización. En 2025, la Corte Administrativa de Apelación de Marsella desestimó su pretensión al considerar que la legislación francesa de posguerra ya contempló mecanismos de reparación para las personas obligadas a trabajar en territorio enemigo.

Corrieri trabajaba como fontanero en un restaurante del Puerto Viejo de Marsella cuando fue enviado a Alemania en el marco del Servicio de Trabajo Obligatorio, sistema creado por el régimen de Vichy para responder a las exigencias de mano de obra de la Alemania nazi.

Durante ese período fue internado en un campo y destinado a labores físicas especialmente duras. Según su relato, cargaba vagones de carbón para contribuir a la maquinaria de guerra nazi y también desempeñó funciones en una planta química. Además, resultó herido en un brazo durante bombardeos aliados.

“Fui reducido a la condición de esclavo”, declaró en una rueda de prensa realizada en el despacho de su abogado. Sostuvo que fue obligado a ejecutar “los trabajos más duros bajo la amenaza de las armas”, durante seis días a la semana y jornadas de diez horas, “sin percibir ni un solo céntimo de remuneración”. “Considero que Francia tiene una deuda conmigo”, agregó.

La controversia jurídica se centra en determinar si la reparación prevista por la legislación francesa de posguerra cubrió o no el tipo de compensación que ahora reclama. La Corte Administrativa de Apelación de Marsella fundó su rechazo en la ley de 14 de mayo de 1951, relativa al estatuto de las personas obligadas a trabajar en país enemigo, norma que, según la jurisdicción administrativa, permitió indemnizar los perjuicios de toda naturaleza sufridos por las víctimas del Servicio de Trabajo Obligatorio, incluidos eventualmente los daños económicos.

Sin embargo, Corrieri sostiene que nunca recibió una compensación concreta por las horas de trabajo forzoso realizadas sin remuneración. Su reclamación no apunta solo a una reparación simbólica, sino al pago efectivo de aquellas jornadas que afirma haber cumplido en condiciones de sometimiento.

Su abogado sostuvo que el caso excede la situación individual del demandante. “Esta lucha supera su persona. Se trata de hacer reconocer la esclavitud moderna de la Segunda Guerra Mundial”, afirmó.

El letrado considera que el Estado francés debió crear un fondo especial de indemnización para los supervivientes del Servicio de Trabajo Obligatorio, grupo que actualmente es muy reducido. Según expresó, personas como Corrieri “se cuentan con los dedos de una mano”.

Ahora, la reclamación queda en manos del Tribunal Europeo de Derechos Humanos. La defensa insiste en que el tiempo apremia debido a la avanzada edad del demandante.

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