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Países Bajos

Condenan a madre que viajó a Siria para que su hijo menor de edad fuera reclutado por el Estado Islámico

Dictó pena de cárcel para una madre que trasladó a sus hijos menores de edad a territorio controlado por el Estado Islámico en 2014. El fallo considera un crimen de guerra haber permitido que el menor de ellos fuera integrado a las filas del grupo armado, donde falleció en combate.

Por LUIS EDWARDS TAPIA·06 de junio de 2026
imagen: bbc
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El Tribunal de Distrito de La Haya (Países Bajos) dictó una condena de siete años de prisión contra una mujer de 49 años que viajó a Siria en 2014 junto a sus dos hijos de 13 y 14 años, permitiendo que el menor de ellos fuera integrado en campos de entrenamiento y en una unidad policial del Estado Islámico (EI). La justicia determinó que la permanencia de la acusada en el territorio controlado por la organización extremista facilitó el reclutamiento del adolescente como niño soldado, acto calificado como un crimen de guerra.

Los antecedentes del caso indican que la mujer inició un proceso de radicalización en 2012 a través de foros de internet y conversaciones familiares. En 2014, contactó por redes sociales a un combatiente del EI de origen danés que se encontraba en Siria. Posteriormente, obtuvo pasaportes para sus hijos, solicitó el permiso de viaje al padre de los menores bajo el pretexto de unas vacaciones y vendió sus bienes en los Países Bajos antes de partir en octubre de ese año hacia Estambul, desde donde cruzó la frontera siria a pie.

Al llegar a Siria, la mujer contrajo matrimonio islámico con el combatiente y se estableció en la ciudad de Al Bab. Durante ese periodo, su hija de 15 años también se casó con un miembro del grupo armado. Tras un divorcio y el nacimiento de un nuevo hijo, la familia se trasladó a Raqqa en diciembre de 2015. Los registros oficiales de la organización terrorista detallan que el hijo de 14 años ingresó a campos de formación religiosa y militar en octubre de 2015, y a principios de 2016 fue asignado a la policía militar de Raqqa, portando armas de fuego y percibiendo un sueldo.

El menor falleció en 2017 a los 16 años durante unos enfrentamientos armados al norte de Raqqa, tras haber sido destinado a una unidad de combate. Por su parte, la hija de la acusada contrajo un segundo matrimonio con otro miembro del EI, quien también falleció en un atentado en 2017. En diciembre de ese año, la procesada huyó de Raqqa con su hija y sus dos nietos pequeños, permaneciendo en los campos de refugiados de Al Hol y Al Roj hasta mayo de 2024, fecha en la que regresaron a los Países Bajos y se procedió a su detención.

La resolución judicial estableció que la imputada apoyó activamente la comisión de delitos terroristas al sostener el hogar de combatientes de la organización y al no impedir que su hijo participara en las actividades militares del grupo. El tribunal fundamentó la condena por complicidad en crimen de guerra basándose en la normativa internacional que prohíbe de forma estricta el reclutamiento de menores de edad en conflictos armados, priorizando el derecho a la protección especial que otorga el derecho internacional humanitario.

Asimismo, se le declaró culpable de privar de cuidados al menor, resultando en su muerte, y de sustraer a los hijos de la potestad compartida con el padre biológico. Al fijar la pena, los magistrados ponderaron que es la primera condena en los Países Bajos por complicidad en el reclutamiento de niños soldados. El tribunal consideró como atenuante el tiempo que la mujer permaneció retenida en condiciones precarias en los campos de detención tras la caída del califato, así como el hecho de que su traslado original a Siria no tenía como propósito inicial la incorporación militar de su hijo.

Vea sentencia tribunal de Países Bajos.

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