Opinión
Funas y discursos de odio: un atentado contra la democracia y la institucionalidad
La expansión de la funa y los discursos de odio en redes sociales amenaza la presunción de inocencia, erosiona la confianza en las instituciones y empobrece el debate público, advirtiendo la necesidad de protocolos claros, educación cívica y marcos legales que resguarden la democracia sin restringir la libertad de expresión.

La proliferación de la funa y su impacto
La funa nació como una herramienta de visibilización, un mecanismo colectivo para exponer abusos de poder y conductas tóxicas que muchas veces quedaban impunes. Sin embargo, en su evolución se ha transformado en un arma de linchamiento digital que salta de la legítima denuncia al juicio popular. Cuando la funa se basa en rumores, descontextualiza hechos o prescinde de garantías mínimas para el acusado, deja de ser un acto ciudadano y pasa a ser una forma de arbitrariedad social. En ese salto se hiere de muerte el principio de presunción de inocencia y se socavan los pilares de cualquier Estado de derecho.
El discurso de odio como incubadera de violencia
Los discursos de odio encuentran en las redes sociales un espacio fértil para propagarse en tiempo real, sin filtros ni contrapesos. Palabras cargadas de desprecio contra grupos vulnerables —por su raza, género, orientación sexual, creencias o pensamientos— no solo lesionan la dignidad de las personas, también crean un caldo de cultivo para la discriminación y la violencia en todas sus formas. Cuando la intolerancia se normaliza, se allana el camino para actos de agresión masiva y para la deslegitimación de quienes piensan distinto. El odio verbal es la antesala de la intolerancia institucional que amenaza la convivencia plural.
Erosión de la confianza ciudadana e institucional
La democracia se basa en el pacto de que las reglas, las leyes y los procedimientos aseguran diálogo y resolución pacífica de conflictos. La funa indiscriminada y los discursos de odio rompen ese pacto: los ciudadanos dejan de creer en el proceso judicial, en el Parlamento o en las organizaciones sociales porque ven cómo la opinión pública, en lugar de exigir justicia, se convierte en juez y verdugo. Sin confianza en las instituciones, la gente opta por otros métodos —muchas veces violentos— para “hacer justicia” por sus propias manos.
La amenaza al debate público y al pluralismo
Un espacio público saludable exige tolerancia a puntos de vista diversos, incluso a los que nos incomodan. Pero la lógica de la funa y la censura social por medio del odio produce un frío cultural: nadie quiere exponer ideas por miedo a ser objeto de humillación o amenazas. El resultado es un debate empobrecido y homogeneizado, donde las posiciones moderadas son acalladas y los extremos ocupan todo el espacio. Sin diálogo plural, la democracia pierde su valor de construcción colectiva.
Hacia una cultura democrática reparadora
Para reparar el tejido social y restaurar la institucionalidad, es preciso:
• Establecer protocolos claros de denuncia y verificación de hechos, tanto en plataformas digitales como en organismos civiles.
• Fortalecer la educación cívica desde la escuela, enseñando a argumentar con respeto y a distinguir la crítica constructiva del ataque personal.
• Promover marcos legales proporcionales contra el discurso de odio, sin renunciar a la libertad de expresión, pero sancionando la incitación a la violencia y la discriminación.
• Fomentar espacios de diálogo comunitario que faciliten la reconciliación y el reconocimiento mutuo, en lugar de la polarización.
Como Fundación Fuera acosadores somos testigos de primera fuente como acusaciones falsas por ejemplo se tornan en sumarios administrativos sin fundamento para los funcionarios públicos, para las víctimas de estas represalias que muchas veces son verdaderas campañas de difamación, extremadamente dolorosas, angustiantes y revictimizantes por lo demas. Es por lo mismo que desde la rabia y el dolor muchas personas caen en esta atractiva trampa de querer funar, somos responsables de asesorar correctamente a las personas que nos contactan, ya que si se pueden tomar acciones legales, reponer ante contraloria o definitivamente acudir a los tribunales laborales o derechamente entablar una querella, todo dependerá del caso. Para nosotros esos son los caminos, respetar la institucionalidad y no caer en provocaciones que no tienen sustento.
Al final, cuidar la democracia y la institucionalidad no es tarea exclusiva de políticos o jueces, sino de cada uno de nosotros, como ciudadanos y en nuestro caso como representantes de la sociedad civil. Requiere coraje para denunciar con rigor, responsabilidad para distinguir crítica de linchamiento, y empatía para reconectar con quienes piensan diferente. Solo así construiremos una convivencia basada en la justicia, la confianza y el respeto mutuo. (Santiago, 11 de agosto de 2025)
Bibliografía
- Bosco Global. (2024). La construcción sociocultural de los discursos de odio: Conclusiones e implicancias . Recuperado de https://boscoglobal.org/wp- content/uploads/2024/07/la- construccion-sociocultural-de- los-discursos-de-odio.pdf
- Comisión Nacional de Televisión (CNTV). (2023). Discurso de odio: Revisión bibliográfica . Departamento de Estudios. Recuperado de https://cntv.cl/wp-content/ uploads/2023/06/Discurso-de- Odio-Revision-Bibliografica. pdf
- González, J., & Plaza, M. (2023). Funas: Vigilantismo digital y justicia social en Chile. Revista Chilena de Ciencias Sociales , 15(2), 45–67.
- Habermas, J. (1989). The Structural Transformation of the Public Sphere: An Inquiry into a Category of Bourgeois Society . MIT Press.
- Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo (INADI). (2022). Una aproximación a los discursos de odio: Antecedentes de investigación y debates teóricos . Ministerio de Justicia y Derechos Humanos, Argentina. Recuperado de https://www.argentina.gob. ar/sites/default/files/ discurso_de_odio.pdf
- Matsuda, M. J. (1989). Public Response to Hate Speech: Considering the Victim’s Story. Michigan Law Review , 87(8), 2320–2381.
- Rodríguez, P. (2021). Digital Vigilantism and Social Media: Impacts on Democracy and Rule of Law. Journal of Law and Society , 48(4), 507–529.
- Zehr, H. (2002). The Little Book of Restorative Justice . Good Books.
Temas
Te puede interesar

Opinión
Confianza legítima. El principio de presunción de inocencia y la no renovación de contrata como gestión administrativa y no como sanción por falta grave a la probidad funcionaria

Opinión
Chicago y Berkeley: dos formas de regular la IA en la facultad de derecho

Opinión
Tres posibilidades donde elegir

Opinión
La fiscalización de las empresas mineras estatales: una institucionalidad que urge actualizar