13°C · Parcial nublado·Santiago·Viernes, 31 de julio de 2026

Internacional

Hungría — Derecho Constitucional

Hungría ante su "renacimiento europeo": el desafío constitucional del nuevo gobierno Magyar

Péter Magyar asumió como primer ministro el 9 de mayo con supermayoría parlamentaria, pero enfrenta vetos institucionales heredados del orbánismo, incluido un presidente de la República que se resiste a promulgar leyes.

Por Redacción·24 de mayo de 2026
Demonstrators in Prague holding signs advocating for political change and democracy.
Imagen referencial

El pasado 9 de mayo, Péter Magyar asumió como primer ministro de Hungría al frente de su partido Tisza, poniendo término a dieciséis años de gobierno del partido Fidesz bajo Viktor Orbán. La ceremonia estuvo marcada por celebraciones multitudinarias frente al Parlamento, donde los nuevos parlamentarios entonaron el himno europeo y se izó nuevamente la bandera de la Unión Europea en el edificio legislativo.

No obstante, la llegada al poder con una supermayoría constitucional no garantiza al gobierno Magyar una gobernabilidad sin obstáculos. A diferencia de la supermayoría que ejerció Orbán durante años para remodelar el Estado a su imagen, la nueva mayoría parlamentaria debe enfrentar veto players institucionales que permanecen en sus cargos.

El principal obstáculo es el presidente de la República, Tamás Sulyok, aliado de Fidesz, quien ha señalado que ninguna ley ni reforma constitucional entrará en vigor sin su firma, invocando para ello el principio del estado de derecho —principio que, según consigna la fuente, no fue precisamente su preocupación central durante los años de hegemonía orbánista—. A ello se suma que reformas aprobadas en diciembre de 2025 al estatuto de la presidencia habrían dificultado severamente el mecanismo de destitución parlamentaria del jefe de Estado, cerrando la vía más directa para removerlo del cargo.

El escenario descrito plantea interrogantes relevantes para el derecho constitucional comparado: cómo opera la separación de poderes cuando un actor institucional residual del régimen anterior utiliza formalmente las reglas democráticas para limitar el programa de una nueva mayoría. La tensión entre legitimidad democrática mayoritaria y controles institucionales formales —diseñados originalmente para otro propósito— constituye un laboratorio de observación para los estudiosos del constitucionalismo en contextos de transición desde el autoritarismo.

El análisis fue publicado por Verfassungsblog, medio académico especializado en derecho constitucional comparado e internacional, disponible en verfassungsblog.de.

Te puede interesar