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Internacional

Corte Suprema de Estados Unidos

Corte Suprema de EE.UU. reafirma vigencia de Heller y Bruen en dos fallos clave

En los casos Hemani y Wolford, el máximo tribunal estadounidense declaró inconstitucional desarmar a una persona por consumo ocasional de marihuana y anuló la prohibición de portar armas en locales públicos en Hawái, consolidando el test histórico de Bruen.

Por Redacción·21 de julio de 2026
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La Corte Suprema de Estados Unidos zanjó durante su período 2025-2026 dos controversias que reafirman la vigencia de los precedentes Heller (2008) y Bruen (2022) sobre el derecho individual a portar armas, consagrado en la Segunda Enmienda. Las decisiones, unánime la primera y mayoritaria la segunda, dejan en claro que el test histórico de Bruen es la doctrina dominante y que no se admiten enfoques de ponderación de intereses que debiliten la protección constitucional.

En United States v. Hemani, el máximo tribunal sostuvo por 9 votos contra 0 que es inconstitucional desarmar a una persona "únicamente por el consumo ocasional de marihuana". La corte aplicó los dos pasos del examen: primero, verificó que la restricción afecta la tenencia de armas, conducta cubierta por el texto de la Segunda Enmienda; segundo, exigió al Gobierno que demostrara que la norma se alinea con la "tradición histórica de regulación de armas de fuego" de Estados Unidos. Como no pudo hacerlo, prevaleció el derecho individual.

En Wolford v. Lopez, la Corte Suprema declaró inconstitucional la prohibición presuntiva de portar armas en establecimientos abiertos al público que regía en Hawái. La sentencia reiteró que la Segunda Enmienda constituye "un estándar nacional uniforme", que no varía entre estados ni entre el Gobierno federal y los estatales. Además, precisó que al analizar los análogos históricos, los tribunales deben examinar si las prácticas restrictivas fueron "difundidas, notorias y ampliamente aceptadas", y rechazó el uso de normas discriminatorias del período de la Reconstrucción para justificar limitaciones actuales.

Ambos fallos ratifican el rechazo al "balance de intereses" —esto es, evaluar si una ley se ajusta a un objetivo moderno de política pública— que predominó en tribunales inferiores entre Heller y Bruen. "Bajo Bruen, la pregunta no es si una ley está suficientemente adaptada a algún objetivo político moderno, sino si es coherente con la comprensión original de la Segunda Enmienda", explicó el análisis del portal especializado SCOTUSblog.

Solo dos ministras —Ketanji Brown Jackson y Sonia Sotomayor— expresaron reparos, sosteniendo que la corte "se desvió del rumbo en Bruen", pero su posición no obtuvo más adhesiones. El tribunal, en cambio, avanzó en delinear los contornos del análisis histórico exigido, señalando que no se trata de una búsqueda mecánica, sino de un "ejercicio de juicio" que debe identificar una corriente principal en la historia regulatoria.

De este modo, el período 2025-2026 disipó dudas sobre la estabilidad del régimen Heller-Bruen y dejó sentado que el test de texto e historia está firmemente arraigado, guiado por el propósito de asegurar fidelidad al significado original de la Segunda Enmienda.

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