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Actualidad Internacional

Con enfoque en derechos fundamentales

Tribunales administrativos de Francia adoptan reglamento que regula uso de la inteligencia artificial en sus funciones

El instrumento normativo busca armonizar la modernización tecnológica de los servicios judiciales con la preservación de las garantías procesales, estableciendo un marco de actuación que impide la automatización de los fallos y asegura la supervisión humana constante, además de fijar estándares de transparencia y seguridad de datos tanto para software externo como para desarrollos propios.

Por LUIS EDWARDS TAPIA·24 de diciembre de 2025·2 min de lectura
imagen: poderjudicial
Imagen referencial

Los tribunales administrativos de Francia han formalizado la adopción de una carta dedicada específicamente a la regulación y uso de la Inteligencia Artificial (IA) dentro de sus funciones. Esta iniciativa surge como respuesta a la creciente influencia de las tecnologías digitales en el sector jurídico, un fenómeno que promete transformar las prácticas profesionales pero que, simultáneamente, genera interrogantes sobre el rol insustituible del criterio humano en la administración de justicia. El documento tiene como objetivo principal establecer un entorno de seguridad y transparencia que permita a la jurisdicción beneficiarse de la innovación sin comprometer sus deberes esenciales.

La implementación de estas herramientas tecnológicas se proyecta como un mecanismo para optimizar el funcionamiento del sistema judicial. Entre las ventajas identificadas por la administración se encuentran la mejora en el acceso a la justicia para los ciudadanos y una mayor eficiencia en los servicios ofrecidos. Asimismo, se espera que la IA facilite los canales de comunicación con los usuarios y brinde soporte logístico a jueces y funcionarios. El propósito de esta asistencia automatizada es liberar al personal de tareas operativas para que puedan dedicar sus esfuerzos a labores de mayor complejidad y valor intelectual.

Para asegurar que la integración de estas tecnologías se alinee con los valores éticos de la institución, la carta define una serie de directrices sobre lo que constituye una IA fiable. Estas normas tienen un alcance integral, aplicándose tanto a las soluciones informáticas adquiridas a proveedores externos disponibles en el mercado, como a los sistemas que la propia jurisdicción administrativa pueda desarrollar internamente en el futuro.

El documento estructura la gobernanza de la IA en torno a siete principios fundamentales, divididos en dos grandes ejes: el control humano y el respeto a los derechos fundamentales. En cuanto al primer eje, la normativa es tajante al establecer que la toma de decisiones jurisdiccionales debe permanecer exclusivamente en manos de personas, prohibiendo la delegación de sentencias a algoritmos. Además, se impone la obligatoriedad de un control humano sistemático sobre cualquier proceso automatizado.

El segundo eje aborda la protección de derechos y la responsabilidad social. En este ámbito, se exige garantizar la equidad y la no discriminación en los resultados arrojados por los sistemas, así como asegurar la autonomía estratégica de las herramientas tecnológicas utilizadas por la jurisdicción. La transparencia en el uso de la IA figura como otro pilar esencial, junto con la protección rigurosa de la seguridad y confidencialidad de los datos procesados. Finalmente, la carta incorpora una dimensión ecológica, estipulando que el despliegue de estas tecnologías debe realizarse garantizando un uso ambientalmente sostenible.

Vea texto del reglamento

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