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Guías de IA

LO ESENCIAL ANTES DE EMPEZAR

Cómo usar inteligencia artificial en la práctica legal: reglas, límites y por dónde empezar

La premisa, la regla de confidencialidad, los límites que no se negocian y cómo dar el primer paso. Cada caso de uso concreto está explicado en su propia nota.

Por Redacción·18 de junio de 2026
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Imagen referencial

Esta guía es para abogados y equipos legales que quieren usar inteligencia artificial en serio, no para impresionar en una reunión. La premisa es simple: la IA redacta un borrador, ordena y acelera lo mecánico; el criterio jurídico, la verificación y la firma son siempre del abogado. Usada así, devuelve horas de trabajo. Usada como oráculo, trae problemas.

Cada caso de uso concreto (comparar contratos, resumir un fallo, ordenar el correo, una debida diligencia, redactar una cláusula) está explicado paso a paso en su propia nota de esta sección, con un prompt listo para copiar. Acá están las reglas que valen para todos.

Regla cero: confidencialidad y secreto profesional

Antes del primer prompt: no pegues datos de clientes, expedientes ni documentos confidenciales en herramientas de consumo sin garantías. Tres reglas simples:

  • Usa planes empresariales (por ejemplo Claude Team o Enterprise, o Microsoft 365 Copilot comercial). No entrenan sus modelos con tu información y permiten controlar cuánto tiempo se guardan los datos. Las versiones gratuitas pueden tener condiciones distintas: conviene leerlas.
  • Cuando tengas dudas, anonimiza: reemplaza nombres, RUT y cifras sensibles por marcadores genéricos antes de subir el material.
  • El deber de confidencialidad sigue siendo del abogado aunque use una herramienta. Trata a la IA como tratarías a un proveedor externo: solo le entregas lo que puede ver.

Las herramientas, en una línea cada una

  • Claude: asistente conversacional. Con la función Proyectos puedes subir documentos de referencia (modelos, normativa, contratos) que quedan como contexto permanente. Trabaja tareas de varios pasos sobre un conjunto de archivos y devuelve un entregable, como una planilla o un informe.
  • Microsoft 365 Copilot: vive dentro de Word, Outlook, Excel y Teams. Sirve para resumir correos y reuniones, redactar en Word y analizar datos en Excel sin salir de tus herramientas habituales.
  • GitHub Copilot: solo es relevante si tu equipo desarrolla software legal a medida. Para el trabajo jurídico del día a día, las dos anteriores alcanzan.

Los límites que no se negocian

  • La IA inventa jurisprudencia. Es el riesgo más grave. En el caso Mata contra Avianca (Nueva York, 2023), dos abogados presentaron un escrito con fallos citados que no existían: los había fabricado un chatbot. Terminaron sancionados. Nunca cites un caso, un artículo o una norma que te dio la IA sin verificarlo en la fuente oficial.
  • Confidencialidad. Ya quedó dicho, pero es la regla que más se rompe por apuro. No la saltes.
  • Sesgos y contexto. Los modelos pueden arrastrar sesgos y no conocen los hechos de tu causa más allá de lo que les entregues. No les pidas criterio; pídeles trabajo.
  • No es asesoría legal. La responsabilidad profesional es indelegable: la IA produce insumos, la decisión y la firma son del abogado.

Cómo empezar esta semana

  1. Elige una sola tarea, acotada y de bajo riesgo (resumir tus correos, comparar dos contratos), con datos que no sean sensibles.
  2. Pruébala con el prompt de la nota correspondiente y verifica el resultado contra la fuente.
  3. Si te ahorró tiempo, escribe una política interna breve: qué herramientas se usan, con qué datos sí y con cuáles no, y la regla de oro de verificar siempre.

Bien usada, la IA no reemplaza al abogado: reemplaza la parte aburrida de su trabajo. Esa es toda la diferencia.

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