
53 años de una mentira
El autor sostiene que la confirmación mediante ADN de que Bernarda Vera se encontraba con vida en Argentina obliga a revisar críticamente las versiones oficiales construidas durante décadas, las responsabilidades derivadas del caso y la condena impuesta al teniente coronel Hugo Guerra Jorquera. Plantea que la defensa de los derechos humanos exige reconocer errores, revisar antecedentes y corregir las conclusiones cuando surgen nuevas pruebas.
30 de julio de 2026
