14°C · Nublado·Buenos Aires·Miércoles, 29 de julio de 2026

Inteligencia Artificial

Inteligencia artificial y seguro

Firma legal asegurará a sus agentes de IA para que realicen trabajo jurídico autónomo

Crosby, un estudio jurídico del modelo NewMod, anunció que contratará un seguro de responsabilidad profesional para sus agentes de inteligencia artificial, lo que permitirá delegar en ellos tareas sin revisión humana previa. La medida plantea nuevas fronteras regulatorias y de práctica profesional.

Por Redacción·28 de julio de 2026
A business meeting with two people discussing documents in a bright office.
Imagen referencial

El estudio jurídico Crosby, identificado con el modelo de firma NewMod, comunicó que comenzará a asegurar a sus agentes de inteligencia artificial con un seguro de responsabilidad profesional. El objetivo es que esos sistemas puedan realizar trabajo legal de manera autónoma, sin la revisión exhaustiva de un abogado humano en cada resultado.

"Estamos iniciando el próximo capítulo de Crosby: contratar un seguro de responsabilidad profesional para nuestros agentes, para que puedan hacer trabajo legal autónomo", explicó Ryan Daniels, CEO de la firma, en una publicación pública. Actualmente, cada respuesta generada por IA es revisada por un abogado; sin embargo, el directivo señaló que, ante el rápido avance de los agentes en los últimos meses, esa supervisión dejará de ser necesaria.

La decisión lleva al extremo la lógica de confiar en el agente como si fuera un profesional humano. "Si el agente produce resultados como un abogado, entonces es un abogado", parafraseó Daniels, y por tanto debe estar asegurado como tal. La firma adelantó que trabajará con auditores, colegios de abogados, reguladores estatales y proveedores de seguros para definir evaluaciones y condiciones.

No es la primera vez que el sector legal busca cubrir los riesgos de la inteligencia artificial. En el Reino Unido, la plataforma Orbital ya consiguió que una aseguradora respaldara algunos de sus resultados para transacciones inmobiliarias residenciales, y la startup Corgi ofrece seguros específicos para IA. Sin embargo, el paso de Crosby se distingue por centrarse en agentes –sistemas con mayor autonomía– y por la radicalidad de su planteo: tratar al agente como un asociado del estudio que actúa sin intervención humana directa.

La iniciativa plantea interrogantes regulatorios y éticos de peso. Por un lado, el reconocimiento implícito del agente como un sujeto de responsabilidad profesional se adelanta a discusiones que los colegios y organismos de control recién comienzan a abordar. Por otro, la medida refleja una creciente confianza en los resultados de la IA, al punto de que una firma asume el riesgo de facturar primas de seguro elevadas si los agentes cometen errores.

En los próximos meses se espera que la interacción de Crosby con las aseguradoras y los reguladores defina hasta qué punto resulta viable este modelo. Mientras tanto, la experiencia de la firma se convierte en un caso de observación para todo el sector legal frente a la autonomía de los sistemas inteligentes.

Te puede interesar